divendres, setembre 15, 2006
Viñedos en Inglaterra y Olivos en Alemania
¿Cabe imaginar que en cincuenta años podamos poder tener vinos DOG de Dinamarca, aceite de oliva del Valle del Danubio o mangos y papayas de Galicia? La idea no es descabellada si se cumplen las hipótesis científicas que contemplan un ascenso progresivo de la temperatura de entre 1 y 4 º en todo el planeta a lo largo del siglo XXI. Lo cierto es que todos los modelos manejados por la Comunidad Científica Internacional corroboran una alta posibilidad de que a mediados del siglo XXI lo "normal" sea lo que hasta el siglo XX era lo "excepcional". Veranos del Milenio como el del 2003, mareas que sumergen Venecia u olas de calor e incendios forestales como los del 2002 en Siberia o Alaska podrían pasar a ser algo frecuente y con lo que se debería convivir anualmente. Las consecuencias socioeconómicas son de una magnitud tal hasta el punto que se requeriría una nueva "adaptación al medio" del hombre y la naturaleza sin parangón desde, al menos, el fin del último período glacial.
Ya el siglo XX acabó marcado por un desbarajuste climático mundial que a menudo era primera plana por las consecuencias de todo tipo que de ello se derivaban. Pasada la meta que había tenido en vilo a la Humanidad desde por lo menos la Segunda Guerra Mundial, la llegada de la fecha mítica del 2000, ciertas expectativas agoreras sobre el temido "cambio climático global" se abrían paso entre la Humanidad. La acumulación de malas noticias no era casual. En una sociedad muy tecnificada parecería que las influencias del clima sobre la economía, la sociedad y la vida en no deberían de ser notables. Pero lo cierto es que más que nunca el tiempo era noticia, y no porque nos hubiéramos convertido todos en ingleses y no tuviésemos otra cosa de qué hablar. Vivimos en un mundo más "caliente" que nunca por muchas razones y la atmósfera no se ha querido quedar atrás.
Inviernos como los de los años 1982, 1998 o 2002,en que se llegó a pasear en mangas de camisa a la ribera del Sena en París, el Támesis en Londres o el Danubio en Budapest o Viena, venían precedidos o seguidos de anómalas y brutales nevadas y fríos fuera de temporada. Lo nunca visto sucedió cuando se vio nevar a principios de septiembre de 1996 o septiembre de 2003 en Austria, Baviera y Suiza o cuando la primavera de 2001 fue la más fría en 150 años en Francia y Alemania o se vio nevar en el mismo Mediterráneo en una fecha tan temprana como noviembre, como en Barcelona en 1999.
Estos fenómenos llamaron la atención de los climatólogos que advertían de que se estaba delante de uno de los primeros síntomas del cambio climático en ciernes. Nunca como antes se había llegado a afirmar que "el tiempo se está volviendo loco" y, como colofón, más de 15 mil muertos y superar todos los récords por arriba en las temperaturas desde que se tenían registros en Europa el verano de 2003 confirmaron lo temido. El calentamiento estaba ya en marcha. Ni las recomendaciones del Tratado de Kyoto ni las conclusiones del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPPC) estaban siendo muy tenidas en cuenta. Los países desarrollados velaban por mantener sus objetivos de crecimiento industrial y, algunos de los países que sabían que el Siglo XXI era "el suyo", como la China y la India, reclamaban mantener sus "cuotas de contaminación". Incluso el mandatario de Rusia, Vladimir Putin, llegó a afirmar que a su país "firmar el Tratado de Kyoto y cumplirlo no le convenía". Las expectativas climáticas convertirían, gracias al corrimiento de unos centenares de kilómetros de las franjas climáticas hacia el norte, al país del gran frío y los grandes bosques, en un granero a mediados del siglo XXI.
Un verano como el del 2003 cada mil años (hasta ahora)
En España, los fenómenos meteorológicos extremos, básicamente la alternancia de períodos de sequía con lluvias súbitas y torrenciales, ha sido siempre la constante. Pero no pocos climatólogos advertían que lo peor podría estar incluso aún por llegar a medida que se confirmase la tendencia a un calentamiento y "extremalización" del clima ibérico. Javier Martín Vide, Catedrático de Geografía Física y Climatología, en la UB y presidente de la Asociación Española de Climatología, manifestaba con motivo de la histórica ola de calor de verano del 2003 que "batir records climáticos es, desde un punto de vista probabilístico, fácil, por lo que la avalancha de noticias sobre sucesos meteorológicos extremos ha de filtrarse convenientemente, más hoy en día en que los medios de comunicación están presentes en cualquier lugar remoto del planeta". El verano de 2003 en buena parte de España y varios países europeos tuvo un carácter realmente extraordinario, "con períodos de retorno superiores al milenio". Según Martín Vide, no se podía demostrar una relación causal directa entre el cambio climático antrópico y el carácter extremadamente caluroso del citado verano. "Sí que, por el contrario, puede decirse que el verano del 2003 constituye un hecho más en la misma dirección del calentamiento global. Será la acumulación anómala de sucesos extremos, sobre todo, aunque no exclusivamente, en la línea del calentamiento, la que podrá considerarse evidencia del cambio, precisamente como consecuencia de los reajustes "bruscos" del sistema climático a la alteración humana".
Las expectativas, en medio de grandes polémicas sobre el reparto de los exiguos recursos hídricos del país con el controvertido Plan Hidrológico Nacional (PHN), apuntaban a que "fuese plausible que la lluvia en España muestre en el futuro unas pautas temporales más irregulares que las actuales, es decir, concentrada en pocos días, lo que agravaría las sequías y reforzaría los episodios de precipitaciones torrenciales".
A medida que transcurre el siglo XXI, más preocupantes son los cambios en las diferentes variables meteorológicas. No sin haber sido avisados de sobras desde hace ya décadas. De hecho, desde por lo menos la década de los 70, la Comunidad Científica Internacional (CCI), advertía de que lo que hasta entonces eran fenómenos cíclicos "naturales", como "el Niño" o la Oscilación del Atlántico Norte -anomalías periódicas en las temperaturas del agua del mar y en las corrientes oceánicas- estaban empezando a exagerarse y a influir notablemente en las poblaciones y economías costeras, donde entorno al año 2000 se concentraban las tres cuartas partes de la población y actividad económica del Planeta.
Ya en 1975 el semanal "Newsweek" lanzó uno de los primeros editoriales catastrofistas sobre el devenir de nuestro clima. Curiosamente el aumento de partículas contaminantes inducía, según los primeros estudios científicos que intentaban extrapolar al futuro las variables climáticas del momento, a un enfriamiento del clima. Lo cierto es que según los estudios del IPCC, durante la década de los 70 se había confirmado que, al menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, era notorio un sensible enfriamiento del invierno en el Hemisferio Norte. ¿Cuántos abuelos nos han hablado de los "inviernos de antes"? En la memoria, sin ir más lejos, española, quedan los terribles inviernos de los 50 y 60. Con nevadas históricas en Barcelona 1 metro la Navidad de 1962- y heladas en la misma Costa del Sol en 1954. Tal tendencia, según todos los modelos climáticos hechos por supercomputadores a principios del siglo XXI indicaban que, hacia 1970, se había invertido la tendencia. Hasta el punto de que, sólo diez años más tarde, la década de los 90 sería considerada la más cálida desde que se tienen registros meteorológicos, eso es más o menos desde mediados del siglo XVIII.
Un clima en constante mutación
En la Era de los Dinosaurios la Tierra era mucho más cálida de cómo la habremos conocido durante nuestra existencia los humanos. Incluso la concentración de anhídrido carbónico en la atmósfera era de 5 a 10 veces superior a la del siglo XX. Después del último gran deshielo, el nivel de los mares ascendió del orden de 100 metros. Los últimos veranos del siglo XX y, el "Verano del Milenio de 2003" sacaron a la luz, al retroceder glaciares de los Alpes, los restos de vías romanas en los pasos más altos por donde Aníbal debiera invadir Italia a caballo de sus elefantes. Ello pone de manifiesto que en épocas históricas recientes y a escala biogeológica ínfimas, ya ha habido otros períodos tan o más cálidos que el que se apuntaba para el siglo XXI.
Cuando Leif Eriksson colonizó la Antártida en el 980, nos encontrábamos en el llamado "Óptimo Climático Medieval". No es casual que bautizaran a la isla como "Groenlandia" literalmente tierra "verde-. En Alemania se cultivaba la higuera y en Inglaterra la vid. Cosa que muy probablemente habremos podido contemplar de nuevo durante el siglo XXI. Los vikingos incluso pudieron navegar a bordo de sus frágiles "drakkar" a través de un mar de Terranova (donde se hundió el Titanic) libre de los temibles icebergs y "descubrir" América 500 años antes que Colón. A su vez terribles sequías en las estepas de Eurasia provocaron grandes movimientos de población nómada, como las "hordas" mongola y magyar (Gengis Khan) que aterrorizaron a las incultas y pobres poblaciones europeas que allá por el Siglo XI salían de la oscuridad de la Alta Edad Media. En valles del Pirineo y los Alpes los paleoclimatólogos han individualizado restos de polen que demuestran que el olivo era prácticamente un monocultivo, donde nuestro imaginario colectivo sitúa a Heidi y vacas lecheras pastando entre abetos... Como vemos, la "oscura Edad Media" ni fue tan oscura, ni mucho menos fría.
Europa, después del Renacimiento, vivió una "Pequeña Edad de Hielo" durante los siglos XV a XIX. Los escandinavos tuvieron que abandonar Groenlandia a los esquimales, el floreciente reino normando medieval de Escocia entró en decadencia y se "unió" a Inglaterra. Los cuadros de la Escuela Flamenca (Van Eyck, Rubens) nos muestran unos paisajes helados en la oceánica y templada campiña holandesa de los molinos de viento y tulipanes de hoy en día. En 1601 los jardines de Cambridge tenían restos de hielo del invierno anterior ¡en pleno julio!. Durante el siglo siguiente las cosechas fueron malísimas o destruidas por fríos inusuales en primavera y se habla incluso del "año sin verano" en 1816 en que, al otro lado del Atlántico, la nieve cubrió el valle del Hudson en la usualmente bochornosa y casi tropical Nueva York en junio y las cosechas de maiz de Nueva Inglaterra se congelaron en julio. La agricultura a finales del siglo XVIII había retrocedido en Europa y se produjo "la gran hambre" que, entre otros motivos, favoreció la Revolución Francesa. Las tropas de Napoleón perecieron de frío y hambre en Rusia gracias al "General Invierno". El Baró de Maldà en su dietario "Calaix de Sastre" (Cajón de Sastre) ha dejado una memorable descripción de los crudos inviernos y nevadas en Barcelona y bloques de hielo flotando enfrente de Montjuïc en la primavera de 1796 y cuadros como "La Nevada" de Goya y las novelas de Pérez Galdós consolidaron el mito de la fría y blanca Castilla en invierno. El Siglo de las Luces, paradójicamente fue el más frío de los últimos 2500 años.
Como se ve, ya muchas otras veces las causas naturales han sido detonantes importantes de las grandes migraciones, cambios económicos, políticos y sociales. En plena Siglo XXI, de las eras "Tecnológica y Espacial", una vez más el ser humano no habrá dejado de ser más que una marioneta en manos de la naturaleza y posiblemente habremos debido empezar a plantearnos en serio que la Tierra nos expulsa y nos coloca frente a un nuevo cambio de magnitudes históricas: la búsqueda de otra "Tierra". Y, por una vez, empieza a quedar claro que esta vez nos hemos extralimitado y el cambio, radical y dramático, lo habremos ocasionado nosotros mismos. Martín Vide, una vez más, no deja lugar a la duda: "las tendencias hacia el aumento de temperatura son muy difíciles de modificar, y aunque quemáramos mucha menos cantidad de combustibles fósiles que en la actualidad (la reducción prevista en Kyoto es, en este sentido, totalmente insuficiente). Yo no hablaría de irreversibilidad, pero sí de tendencias muy difíciles de romper o invertir".
¿Y si en lugar de más calor, hace más frío?
En la primavera de 2003 salieron a la luz en publicaciones como "Journal of Climate" los resultados de un estudio que predecían que en 2080 la Corriente del Golfo (Gulf Stream) podría "bloquearse" si continuaba el proceso, detectado a finales del siglo XX, de deshielo del casquete polar de Groenlandia y el Ártico. Philip Huybrechts, científico de la Universidad Libre de Bruselas, anunciaba que "el modelo de predicción arrojaba el dato de que la subida de 4 º de la temperatura media en Groenlandia tendría un efecto colateral sorprendente: el paro, stop, de la Corriente del Golfo". Hacia mediados del siglo XXI el calentamiento global habría comportado un aumento tal de la temperatura en las latitudes polares capaz de arrojar al Atlántico Norte millones de litros de agua fría, comportando una consecuencia paradójica: a un aumento de la temperatura del aire le seguiría un descenso de la del agua o, si se quiere, una igualación de las diferencias existentes entre las aguas polares y las tropicales.
De esta manera en las costas del Labrador, hasta el siglo XX un lugar inhóspito con un clima, a la latitud de París, similar al de Laponia, se viviría una suavización del tiempo a causa de cambios en la salinidad y, por tanto, en las corrientes marinas. Este cambio interrumpiría, a su vez, el flujo de las cálidas aguas del Golfo de México hacia las costas de Europa Occidental de manera que en invierno la probabilidad de grandes olas de frío sería mucho más habitual que en todo el siglo XX. La hipótesis contemplaba que mares como el del Norte se podrían helar en invierno y que el período de innivación en las suaves campiñas británicas o francesas podría ser algunos inviernos crudos el equivalente al de la Rusia Europea. Las consecuencias socioeconómicas podrían ser poco menos que desastrosas, obligando a un replanteamiento total de, por ejemplo, la llamada Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea. Martín Vide, para nuestro país, apunta que "los reajustes "bruscos" del sistema climático (sobre todo, sus componentes atmosférica y oceánica) permiten contemplar ciertos años y décadas fríos dentro del contexto del calentamiento global".
Nuevas Holandas
A principios del Siglo XXI la mayor parte de la población del mundo vive en zonas litorales, poco por encima del nivel del mar. Una parte, durante el Siglo XX vivía, en cambio, y de una manera completamente "precursora", bajo el nivel del mar. Los holandeses, en una colosal obra de varios siglos y generaciones han conseguido evitar las inundaciones periódicas de las mareas del Mar del Norte y, además, ganar un tercio más de territorio para el país más superpoblado de Europa mediante la construcción de diques y pólders. Lo que hasta el siglo XX era un capricho u originalidad de la ambición y buen hacer de los holandeses se convirtió por causa mayor en un ejemplo a seguir. La constatación del progresivo aumento del nivel del mar, ya llevó en 2001 al Gobierno Italiano a aprobar el faraónico y multimillonario "Proyecto Moisés" que preveía la construcción de tres inmensas barreras móviles para defender a Venecia y la Laguna Véneta de las cada vez más peligrosas e inusitadas mareas del Adriático conocidas con el nombre de "Acqua Alta". Es uno de los primeros ejemplos demostrado de adaptación del Hombre y la Civilización al drástico cambio del medio natural en marcha.
Estudios realizados en el Instituto de Investigación Marina de Kiel por el profesor Axel Timmermann demuestran que, en base a datos del pasado, "el progresivo aumento del nivel del mar y las consecuencias catastróficas de las mareas cada vez más irregulares y grandes es consecuencia de la extremalización de las variables meteorológicas. Sin saber a ciencia cierta si esto tiene causas humanas, el caso es que los modelos de simulación marcan la tendencia de que hacia el 2044 el incremento será perceptible del orden de 2 a 4 º Celsius con un aumento del nivel de los océanos del orden de 09 metros". A conclusiones parecidas ha llegado para el Mediterráneo un estudio realizado por el profesor Joaquim Tintoré en el Instituto Mediterraneo de Estudios Avanzados de la Universidad de las Islas Baleares.
No cuesta imaginar que en otros lugares del mundo como Bangla Desh, el Delta del Nilo, el Delta del Ebro o el Río de la Plata se temiese por la inundación y pérdida definitiva de estos terrenos inmensamente productivos y, en muchos casos, superpoblados a manos del mar. Incluso la gran ciudad del siglo XX, Nueva York, que fue creada precisamente por los holandeses como Nueva Amsterdam, puede acabar
Ya el siglo XX acabó marcado por un desbarajuste climático mundial que a menudo era primera plana por las consecuencias de todo tipo que de ello se derivaban. Pasada la meta que había tenido en vilo a la Humanidad desde por lo menos la Segunda Guerra Mundial, la llegada de la fecha mítica del 2000, ciertas expectativas agoreras sobre el temido "cambio climático global" se abrían paso entre la Humanidad. La acumulación de malas noticias no era casual. En una sociedad muy tecnificada parecería que las influencias del clima sobre la economía, la sociedad y la vida en no deberían de ser notables. Pero lo cierto es que más que nunca el tiempo era noticia, y no porque nos hubiéramos convertido todos en ingleses y no tuviésemos otra cosa de qué hablar. Vivimos en un mundo más "caliente" que nunca por muchas razones y la atmósfera no se ha querido quedar atrás.
Inviernos como los de los años 1982, 1998 o 2002,en que se llegó a pasear en mangas de camisa a la ribera del Sena en París, el Támesis en Londres o el Danubio en Budapest o Viena, venían precedidos o seguidos de anómalas y brutales nevadas y fríos fuera de temporada. Lo nunca visto sucedió cuando se vio nevar a principios de septiembre de 1996 o septiembre de 2003 en Austria, Baviera y Suiza o cuando la primavera de 2001 fue la más fría en 150 años en Francia y Alemania o se vio nevar en el mismo Mediterráneo en una fecha tan temprana como noviembre, como en Barcelona en 1999.
Estos fenómenos llamaron la atención de los climatólogos que advertían de que se estaba delante de uno de los primeros síntomas del cambio climático en ciernes. Nunca como antes se había llegado a afirmar que "el tiempo se está volviendo loco" y, como colofón, más de 15 mil muertos y superar todos los récords por arriba en las temperaturas desde que se tenían registros en Europa el verano de 2003 confirmaron lo temido. El calentamiento estaba ya en marcha. Ni las recomendaciones del Tratado de Kyoto ni las conclusiones del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPPC) estaban siendo muy tenidas en cuenta. Los países desarrollados velaban por mantener sus objetivos de crecimiento industrial y, algunos de los países que sabían que el Siglo XXI era "el suyo", como la China y la India, reclamaban mantener sus "cuotas de contaminación". Incluso el mandatario de Rusia, Vladimir Putin, llegó a afirmar que a su país "firmar el Tratado de Kyoto y cumplirlo no le convenía". Las expectativas climáticas convertirían, gracias al corrimiento de unos centenares de kilómetros de las franjas climáticas hacia el norte, al país del gran frío y los grandes bosques, en un granero a mediados del siglo XXI.
Un verano como el del 2003 cada mil años (hasta ahora)
En España, los fenómenos meteorológicos extremos, básicamente la alternancia de períodos de sequía con lluvias súbitas y torrenciales, ha sido siempre la constante. Pero no pocos climatólogos advertían que lo peor podría estar incluso aún por llegar a medida que se confirmase la tendencia a un calentamiento y "extremalización" del clima ibérico. Javier Martín Vide, Catedrático de Geografía Física y Climatología, en la UB y presidente de la Asociación Española de Climatología, manifestaba con motivo de la histórica ola de calor de verano del 2003 que "batir records climáticos es, desde un punto de vista probabilístico, fácil, por lo que la avalancha de noticias sobre sucesos meteorológicos extremos ha de filtrarse convenientemente, más hoy en día en que los medios de comunicación están presentes en cualquier lugar remoto del planeta". El verano de 2003 en buena parte de España y varios países europeos tuvo un carácter realmente extraordinario, "con períodos de retorno superiores al milenio". Según Martín Vide, no se podía demostrar una relación causal directa entre el cambio climático antrópico y el carácter extremadamente caluroso del citado verano. "Sí que, por el contrario, puede decirse que el verano del 2003 constituye un hecho más en la misma dirección del calentamiento global. Será la acumulación anómala de sucesos extremos, sobre todo, aunque no exclusivamente, en la línea del calentamiento, la que podrá considerarse evidencia del cambio, precisamente como consecuencia de los reajustes "bruscos" del sistema climático a la alteración humana".
Las expectativas, en medio de grandes polémicas sobre el reparto de los exiguos recursos hídricos del país con el controvertido Plan Hidrológico Nacional (PHN), apuntaban a que "fuese plausible que la lluvia en España muestre en el futuro unas pautas temporales más irregulares que las actuales, es decir, concentrada en pocos días, lo que agravaría las sequías y reforzaría los episodios de precipitaciones torrenciales".
A medida que transcurre el siglo XXI, más preocupantes son los cambios en las diferentes variables meteorológicas. No sin haber sido avisados de sobras desde hace ya décadas. De hecho, desde por lo menos la década de los 70, la Comunidad Científica Internacional (CCI), advertía de que lo que hasta entonces eran fenómenos cíclicos "naturales", como "el Niño" o la Oscilación del Atlántico Norte -anomalías periódicas en las temperaturas del agua del mar y en las corrientes oceánicas- estaban empezando a exagerarse y a influir notablemente en las poblaciones y economías costeras, donde entorno al año 2000 se concentraban las tres cuartas partes de la población y actividad económica del Planeta.
Ya en 1975 el semanal "Newsweek" lanzó uno de los primeros editoriales catastrofistas sobre el devenir de nuestro clima. Curiosamente el aumento de partículas contaminantes inducía, según los primeros estudios científicos que intentaban extrapolar al futuro las variables climáticas del momento, a un enfriamiento del clima. Lo cierto es que según los estudios del IPCC, durante la década de los 70 se había confirmado que, al menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, era notorio un sensible enfriamiento del invierno en el Hemisferio Norte. ¿Cuántos abuelos nos han hablado de los "inviernos de antes"? En la memoria, sin ir más lejos, española, quedan los terribles inviernos de los 50 y 60. Con nevadas históricas en Barcelona 1 metro la Navidad de 1962- y heladas en la misma Costa del Sol en 1954. Tal tendencia, según todos los modelos climáticos hechos por supercomputadores a principios del siglo XXI indicaban que, hacia 1970, se había invertido la tendencia. Hasta el punto de que, sólo diez años más tarde, la década de los 90 sería considerada la más cálida desde que se tienen registros meteorológicos, eso es más o menos desde mediados del siglo XVIII.
Un clima en constante mutación
En la Era de los Dinosaurios la Tierra era mucho más cálida de cómo la habremos conocido durante nuestra existencia los humanos. Incluso la concentración de anhídrido carbónico en la atmósfera era de 5 a 10 veces superior a la del siglo XX. Después del último gran deshielo, el nivel de los mares ascendió del orden de 100 metros. Los últimos veranos del siglo XX y, el "Verano del Milenio de 2003" sacaron a la luz, al retroceder glaciares de los Alpes, los restos de vías romanas en los pasos más altos por donde Aníbal debiera invadir Italia a caballo de sus elefantes. Ello pone de manifiesto que en épocas históricas recientes y a escala biogeológica ínfimas, ya ha habido otros períodos tan o más cálidos que el que se apuntaba para el siglo XXI.
Cuando Leif Eriksson colonizó la Antártida en el 980, nos encontrábamos en el llamado "Óptimo Climático Medieval". No es casual que bautizaran a la isla como "Groenlandia" literalmente tierra "verde-. En Alemania se cultivaba la higuera y en Inglaterra la vid. Cosa que muy probablemente habremos podido contemplar de nuevo durante el siglo XXI. Los vikingos incluso pudieron navegar a bordo de sus frágiles "drakkar" a través de un mar de Terranova (donde se hundió el Titanic) libre de los temibles icebergs y "descubrir" América 500 años antes que Colón. A su vez terribles sequías en las estepas de Eurasia provocaron grandes movimientos de población nómada, como las "hordas" mongola y magyar (Gengis Khan) que aterrorizaron a las incultas y pobres poblaciones europeas que allá por el Siglo XI salían de la oscuridad de la Alta Edad Media. En valles del Pirineo y los Alpes los paleoclimatólogos han individualizado restos de polen que demuestran que el olivo era prácticamente un monocultivo, donde nuestro imaginario colectivo sitúa a Heidi y vacas lecheras pastando entre abetos... Como vemos, la "oscura Edad Media" ni fue tan oscura, ni mucho menos fría.
Europa, después del Renacimiento, vivió una "Pequeña Edad de Hielo" durante los siglos XV a XIX. Los escandinavos tuvieron que abandonar Groenlandia a los esquimales, el floreciente reino normando medieval de Escocia entró en decadencia y se "unió" a Inglaterra. Los cuadros de la Escuela Flamenca (Van Eyck, Rubens) nos muestran unos paisajes helados en la oceánica y templada campiña holandesa de los molinos de viento y tulipanes de hoy en día. En 1601 los jardines de Cambridge tenían restos de hielo del invierno anterior ¡en pleno julio!. Durante el siglo siguiente las cosechas fueron malísimas o destruidas por fríos inusuales en primavera y se habla incluso del "año sin verano" en 1816 en que, al otro lado del Atlántico, la nieve cubrió el valle del Hudson en la usualmente bochornosa y casi tropical Nueva York en junio y las cosechas de maiz de Nueva Inglaterra se congelaron en julio. La agricultura a finales del siglo XVIII había retrocedido en Europa y se produjo "la gran hambre" que, entre otros motivos, favoreció la Revolución Francesa. Las tropas de Napoleón perecieron de frío y hambre en Rusia gracias al "General Invierno". El Baró de Maldà en su dietario "Calaix de Sastre" (Cajón de Sastre) ha dejado una memorable descripción de los crudos inviernos y nevadas en Barcelona y bloques de hielo flotando enfrente de Montjuïc en la primavera de 1796 y cuadros como "La Nevada" de Goya y las novelas de Pérez Galdós consolidaron el mito de la fría y blanca Castilla en invierno. El Siglo de las Luces, paradójicamente fue el más frío de los últimos 2500 años.
Como se ve, ya muchas otras veces las causas naturales han sido detonantes importantes de las grandes migraciones, cambios económicos, políticos y sociales. En plena Siglo XXI, de las eras "Tecnológica y Espacial", una vez más el ser humano no habrá dejado de ser más que una marioneta en manos de la naturaleza y posiblemente habremos debido empezar a plantearnos en serio que la Tierra nos expulsa y nos coloca frente a un nuevo cambio de magnitudes históricas: la búsqueda de otra "Tierra". Y, por una vez, empieza a quedar claro que esta vez nos hemos extralimitado y el cambio, radical y dramático, lo habremos ocasionado nosotros mismos. Martín Vide, una vez más, no deja lugar a la duda: "las tendencias hacia el aumento de temperatura son muy difíciles de modificar, y aunque quemáramos mucha menos cantidad de combustibles fósiles que en la actualidad (la reducción prevista en Kyoto es, en este sentido, totalmente insuficiente). Yo no hablaría de irreversibilidad, pero sí de tendencias muy difíciles de romper o invertir".
¿Y si en lugar de más calor, hace más frío?
En la primavera de 2003 salieron a la luz en publicaciones como "Journal of Climate" los resultados de un estudio que predecían que en 2080 la Corriente del Golfo (Gulf Stream) podría "bloquearse" si continuaba el proceso, detectado a finales del siglo XX, de deshielo del casquete polar de Groenlandia y el Ártico. Philip Huybrechts, científico de la Universidad Libre de Bruselas, anunciaba que "el modelo de predicción arrojaba el dato de que la subida de 4 º de la temperatura media en Groenlandia tendría un efecto colateral sorprendente: el paro, stop, de la Corriente del Golfo". Hacia mediados del siglo XXI el calentamiento global habría comportado un aumento tal de la temperatura en las latitudes polares capaz de arrojar al Atlántico Norte millones de litros de agua fría, comportando una consecuencia paradójica: a un aumento de la temperatura del aire le seguiría un descenso de la del agua o, si se quiere, una igualación de las diferencias existentes entre las aguas polares y las tropicales.
De esta manera en las costas del Labrador, hasta el siglo XX un lugar inhóspito con un clima, a la latitud de París, similar al de Laponia, se viviría una suavización del tiempo a causa de cambios en la salinidad y, por tanto, en las corrientes marinas. Este cambio interrumpiría, a su vez, el flujo de las cálidas aguas del Golfo de México hacia las costas de Europa Occidental de manera que en invierno la probabilidad de grandes olas de frío sería mucho más habitual que en todo el siglo XX. La hipótesis contemplaba que mares como el del Norte se podrían helar en invierno y que el período de innivación en las suaves campiñas británicas o francesas podría ser algunos inviernos crudos el equivalente al de la Rusia Europea. Las consecuencias socioeconómicas podrían ser poco menos que desastrosas, obligando a un replanteamiento total de, por ejemplo, la llamada Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea. Martín Vide, para nuestro país, apunta que "los reajustes "bruscos" del sistema climático (sobre todo, sus componentes atmosférica y oceánica) permiten contemplar ciertos años y décadas fríos dentro del contexto del calentamiento global".
Nuevas Holandas
A principios del Siglo XXI la mayor parte de la población del mundo vive en zonas litorales, poco por encima del nivel del mar. Una parte, durante el Siglo XX vivía, en cambio, y de una manera completamente "precursora", bajo el nivel del mar. Los holandeses, en una colosal obra de varios siglos y generaciones han conseguido evitar las inundaciones periódicas de las mareas del Mar del Norte y, además, ganar un tercio más de territorio para el país más superpoblado de Europa mediante la construcción de diques y pólders. Lo que hasta el siglo XX era un capricho u originalidad de la ambición y buen hacer de los holandeses se convirtió por causa mayor en un ejemplo a seguir. La constatación del progresivo aumento del nivel del mar, ya llevó en 2001 al Gobierno Italiano a aprobar el faraónico y multimillonario "Proyecto Moisés" que preveía la construcción de tres inmensas barreras móviles para defender a Venecia y la Laguna Véneta de las cada vez más peligrosas e inusitadas mareas del Adriático conocidas con el nombre de "Acqua Alta". Es uno de los primeros ejemplos demostrado de adaptación del Hombre y la Civilización al drástico cambio del medio natural en marcha.
Estudios realizados en el Instituto de Investigación Marina de Kiel por el profesor Axel Timmermann demuestran que, en base a datos del pasado, "el progresivo aumento del nivel del mar y las consecuencias catastróficas de las mareas cada vez más irregulares y grandes es consecuencia de la extremalización de las variables meteorológicas. Sin saber a ciencia cierta si esto tiene causas humanas, el caso es que los modelos de simulación marcan la tendencia de que hacia el 2044 el incremento será perceptible del orden de 2 a 4 º Celsius con un aumento del nivel de los océanos del orden de 09 metros". A conclusiones parecidas ha llegado para el Mediterráneo un estudio realizado por el profesor Joaquim Tintoré en el Instituto Mediterraneo de Estudios Avanzados de la Universidad de las Islas Baleares.
No cuesta imaginar que en otros lugares del mundo como Bangla Desh, el Delta del Nilo, el Delta del Ebro o el Río de la Plata se temiese por la inundación y pérdida definitiva de estos terrenos inmensamente productivos y, en muchos casos, superpoblados a manos del mar. Incluso la gran ciudad del siglo XX, Nueva York, que fue creada precisamente por los holandeses como Nueva Amsterdam, puede acabar
Cambio Climático II
El fenómeno el Niño
Esta primavera los centros meteorológicos mundiales nos alertan de que nos encontramos ya ante un nuevo fenómeno de "El niño". Este fenómeno, que suele durar de unos seis a ocho meses, hará que diluvie en el desierto de Perú y Atacama -el lugar más árido del planeta- y haya sequía (y los devastadores incendios forestales asociados) en las selvas ecuatoriales de Indonesia, Indochina y el norte de Australia. Hasta aquí nada que no haya pasado antes. De hecho el "niño" es un fenómeno periódico que ya los conquistadores españoles relataron en las "crónicas de indias" de nuestro Siglo de Oro.
Este fenómeno ha tenido consecuencias desastrosas cada vez que se ha producido. En 1998 Australia dejó de ingresar 1500 millones menos de ¬ a consecuencia de la sequía y la industria pesquera del Perú se hundió debido a que el aumento de temperaturas del agua en el Pacífico Este acabó con el plancton, vital para uno de los bancos de pesca más productivos del mundo.
Mientras tanto, en las latitudes polares árticas el agujero de la capa de ozono, después del máximo enfriamiento a finales del largo invierno boreal, ha alcanzado su mayor dimensión. Mucho menor que el de la Antártida en la primavera austral por razón de su menor enfriamiento relativo respecto a la gran masa continental polar del Hemisferio Sur, pero no por ello menos preocupante para los pocos habitantes de Alaska, Siberia, Groenlandia o Escandinavia.
Nevadas en Arabia, veranillos en pleno enero centroeuropeo
Pero el caso es que cada vez más el tiempo es noticia y no porque nos hayamos convertido todos en ingleses y no sepamos de qué otra cosa hablar. Vivimos en un mundo más "caliente" que nunca por muchas razones y la atmósfera, parece ser, no se quiere quedar atrás.
Eneros (años 1998, 2001 y 2002) en que se pasea en mangas de camisa a la ribera del Sena en París, el Támesis en Londres o el Danubio en Budapest o Viena; y en cambio: precoces y brutales nevadas a principios de septiembre de 1996 en Austria, Baviera y Suiza y luego la primavera más fría en 150 años en Francia y Alemania en 2001; nevadas de medio metro en las estepas de Colorado en octubre de 1998 que sepultaron y aislaron a la ciudad de Denver durante dos días; nevadas en noviembre de 1999 en Barcelona; en abril de 1991 en la dulce Calabria del sur de Italia; 25 º en el Cantábrico en pleno invierno de este año; 32 º en la fría meseta castellana de los "nueve meses de invierno y tres de infierno" en la primavera del pasado año 2001; sequía de cuatro meses en Galicia e incendios en Asturias a principios de febrero pasado, mientras la gota fría había ocasionado los temporales de Levante más agudos que se recuerdan con pérdidas multimillonarias en el Mediterráneo español; nevadas en pleno desierto de Arabia, Siria o Palestina este pasado enero mientras en el habitualmente helado Central Park de Nueva York se tomaba el tibio sol de los 40º Latitud Norte en el invierno más suave que se recuerda en la Costa Este americana y en Moscú se batía el récord de temperatura más "agradable" en enero (+ 3,4º C...) de los últimos doscientos años... Eso es un mínimo ejemplo de la magnitud y excentricidad de los desmanes meteorológicos y sus consecuencias socioeconómicas durante la última década.
Árboles que florecen antes de tiempo, hojas que se resisten a caerse en otoño
Según un estudio de la Universidad de Múnich (Alemania) y hecho público en enero de 1999, la primavera y el verano se han alargado en once días durante los últimos 30 años. Dicho estudio, en base a datos existentes desde 1959 en la "Red de Jardines Fenológicos Internacionales" -una red botánica europea que abarca desde la Taigá de Laponia hasta la Maquia del Mar Egeo- demuestra que desde principios de los años 60 la primavera se ha anticipado una media de 0,2 días por año. El árbol más "madrugador", el almendro, hasta mediados del siglo XX daba su toque ancestral de flores blancas a las campiñas mediterráneas durante febrero -a primeros de mes al sur, en Valencia o Sicilia, o a finales en las costas del norte, en Provenza o Macedonia- y en la actualidad florece a finales de enero y, en años excepcionales, como 1998, se han visto florecer los almendros los primeros días de enero.
Los investigadores recalcan que, en sentido biológico, la primavera se establece en función de la floración de las hojas y no en sentido astronómico -en dicho caso la primavera siempre empieza hacia el 21 de marzo- y que, en términos de 30 años, este adelanto representa seis días para la primavera y un retraso de cinco días en la aparición del otoño. Los científicos de la Universidad de Munich han elaborado un modelo informático para ver de qué modo los cambios de temperatura afectan al calendario de floración de plantas y de caída de las hojas y la conclusión es contundente: el invierno tiende a concentrarse entre diciembre y enero en las latitudes meridionales -con cada vez más frecuentes ascensos anómalos de temperatura en medio de la estación y, además, el alargamiento de la primavera y el retraso del otoño están, poco a poco, corriendo al norte las franjas de vegetación y cultivos. Dichos investigadores ponen en énfasis los fenómenos extremos por la parte más cállida del continente, de una parte, como la desertificación notable en ciertas zonas del Mediterráneo, y el polo frío por otra: el retroceso de los glaciares en los Alpes y el avance del bosque boreal de la Taigá a costa de la Tundra ártica.
El Sahara a las puertas del Mediterráneo
El Dr Philip D. Jones, Profesor e investigador de Paleoclimatología en la Climatic Research Unit de la University of East Anglia, Norwich, nos confirma lo que nos temíamos: "el desierto avanza ya hacia el sur de Europa". La "pertinaz sequía" del Magreb es una realidad natural que afectará socioeconómicamente a los países de allende el Estrecho. Ello vendrá a añadirse a las causas políticas y demográficas que yacen en el trasfondo de la inmigración, de manera que mucha más población se verá expulsada y, además, "se producirá un corrimiento de unos centenares de kilómetros hacia el norte de las franjas climáticas, de vegetación y de potencialidades de cultivos", con las consiguientes crisis alimenticias e hidrológicas que se deriven. El Dr. Jones nos advertía el pasado mes de enero en el Museu de la Ciència de Barcelona: "Ustedes lo tienen dramático". Es decir: preparémonos para recibir a más turistas que nunca, por un lado, o inmigrantes por el otro, porque a nuestro clima más "mediterráneo que nunca" se va añadir la "desertificación contundente" del Norte de África.
Este efecto será evidente en países como España, en el límite sur de la franja templada, Un simple reclamo turístico como que la parte granadina de la costa mediterránea reciba el atractivo nombre de "Costa Tropical" dejará de ser algo más que márketing para convertirse en una realidad tangible. Las previsiones más optimistas, aún en el caso de que se aplicase desde ahora de una forma contundente y automática y sin fisuras el Acuerdo de Kyoto, no auguran nada bueno. La "tropicalización" del clima en el sur de la península será ya inevitable.
Javier Martín Vide, profesor titular de Geografía Física en la Universidad de Barcelona específica más aún: "gran parte de España, excepto la franja septentrional y Galicia, posee clima mediterráneo, con diferentes matices, y el clima mediterráneo es técnicamente un clima "subtropical". Por tanto, "no estamos muy lejos de la franja climática tropical, pero es evidente que el calentamiento nos acerca a las condiciones de los climas tropicales, en especial del clima tropical de desierto cálido".
¿El tiempo se ha vuelto loco? Los números hablan
Las estadísticas lo dejan a las claras: si bien hace más de veinte años que se habla del "calentamiento global", y hasta hace relativamente poco aún había científicos que dejaban la puerta abierta a un posible fenómeno "natural", el año pasado 2001 ha sido el 23 consecutivo en que la temperatura del planeta ha sido superior a la media climática global de unos 14 º C y el segundo más cálido de la historia desde que se disponen de registros estadísticos (en 1860) después del extremadamente anómalo 1998. Y esto no ha hecho más que comenzar.
Los 0,6 º de temperatura superior a la media climática mundial registrados en 2001 (ver "CNR" n. 60, febrero 2002) no son nada comparado con el trend (tendencia) previsto para mediados de este siglo en que, sin ir más lejos, empezaremos a notar los efectos más dramáticos sobre la naturaleza y la máxima "creación" de esta: Nosotros, el ser humano, víctima y causante en buena parte de este deterioro bioclimático del planeta.
La vida existe porque la Tierra es un invernadero
La temperatura de la Tierra depende de unas variables sumamente frágiles. El balance de radiación entre la energía que recibimos del Sol y la que literalmente "rebota" la atmósfera -gracias a que vivimos técnicamente en un "invernadero"- es la clave. Los estudios demuestran que la Tierra debería de estar congelada, con una temperatura media de unos -20 º C., pero eso no es así. ¿Por qué?
La paradoja se resuelve teniendo en cuenta los componentes de la atmósfera y las leyes físicas de la radiación. El Sol emite energía a una temperatura de +5.500 º C. , esta llega a la troposfera y gracias a ciertos gases se produce un efecto de "filtrado" que permite dos cosas: primero que los rayos infrarrojos no nos cieguen y abrasen y, segundo, que bajo esta capa de gases (la "capa de ozono") se produzca el "agradable efecto invernadero" que ha permitido la vida en nuestro planeta. Desde hace 3.800 millones de años este equilibrio ha sido precario pero estable y gracias al vapor de agua, el metano, el óxido nitroso, el ozono y, especialmente, el bióxido de carbono (CO 2) la Tierra goza de una envidiable temperatura de 14 º C y de unas diferencias mínimas entre la noche y el día y, aunque nos parezca mentira, entre las diferentes estaciones del año. ¡Ríanse los siberianos de la extrema diferencia de temperaturas (continentalidad) entre el invierno y el verano que "sufren" al lado de la de nuestro planeta "gemelo" Marte, ¡donde las diferencias entre el día y la noche son de más de 100 º C!
LINKS:
* http://unfccc.int/ Portal de la ONU de la Convención Sobre el Cambio Climático
*
* http://www.wmo.ch/Welcome-sp.html/ portal de la Organización Meteorológica Mundial en español http://www.inm.es/ Portal del Instituto Nacional de Meteorología (España)
*
http://www.wetterzentrale.de/topkarten/, quizás la web más completa de predicciones meteorológicas a largo plazo
BIBLIOGRAFÍA:
-Climas y Tiempos de España, MARTÍN VIDE Javier y OLCINA CANTOS Jorge. Col. "Historia y Geografía, Alianza Editorial , Madrid septiembre 2001
-Los Grillos son un Termómetro, PICAZO Mario. Eds Martínez Roca, Barcelona 2000
-Insituto Nacional de Estadística, Anuario Estadístico de España (MMA, Meteorología)
-Weather Forecasting, The country Luife Guide To Weather Forecasting, Newnes Books, Hamlyn Publishing Group Ltd, Londres 1982
Después del calentamiento ¿una glaciación?
Sin nuestro invernadero que es la capa de ozono, de día nos abrasaríamos de calor y de noche nos congelaríamos y, aún así, en general la temperatura media sería bajo el nivel de congelación. Algunos estudios demuestran que a una fase se calentamiento, en la que ya estamos según vemos, le seguirá una de congelación. Esto se deberá a que el calentamiento favorecerá una mayor evaporación, más nubes y, finalmente, un "paroxismo contundente": la Tierra se congelaría a la larga irreversiblemente precisamente por haberse calentado en exceso, ya que la cobertura nubosa que un principio sería parecida a la que se produce en el Ecuador (con más lluvias torrenciales y menos sol que en los trópicos) se extendería impidiendo que la insolación alcanzase la tierra por ningún punto. ¿curioso no?
España: lluvias cada vez más torrenciales en medio de largas sequías
Es conocida la gran inercia de los procesos en el sistema climático y si a ello se añade la larga vida y persistencia de los gases contaminantes en la atmósfera "es difícil una rápida vuelta a la normalidad, aun eliminando drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero". Para Martín Vide, uno de los especialistas más reputados en climatología de la Península Ibérica, "en el caso más optimista, llegaríamos a finales del siglo XXI con una temperatura media "sólo" 1 º C. superior a la media histórica de 14'º C, que será, de todos modos, nada menos que el doble de lo que el planeta se calentó a lo largo del siglo XX. Es lo "menos malo"" según el reputado geógrafo que, actualmente está analizando la irregularidad pluviométrica de la Península Ibérica y ha llegado a la conclusión de que "si la lluvia en
España se está haciendo cada vez más irregular. Eso sería también cambio
climático. Podrían totalizarse los mismos milímetros en promedio, pero con
una aparición temporal más extremada".
Las consecuencias del cambio climático se van a traducir en un aumento del riesgo de gotas frías en el Mediterráneo, sequías en lugares inhabituales como el Cantábrico y episodios fuera de estación como frío en primavera, fresco y atroces episodios tormentosos en plena canícula del verano o "veranillos" de San Martín en pleno invierno. Según Martín Vide, "un aumento de los sucesos o episodios extremos es consistente teóricamente, dado que el sistema climático para alcanzar un nuevo estado de equilibrio pasará por fases y sucesos de reajuste bruscos".
Primavera en verano y al revés
En el recuerdo queda el bienio 1997-98. Las estaciones se invirtieron en España. Durante la primavera de aquél año más de 20 observatorios de la red principal del INM batieron sus marcas de calor en marzo (29 º en Bilbao el día 3) y un observatorio como el de Gijón sólo recogió 2 ínfimos litros en todo el mes cuando lo normal está por encima de los 100. Luego en verano la nieve sorprendió a todas las cordilleras del norte por San Juan, principios de julio y de nuevo en agosto. Muchos españoles, de veraneo en las playas del Mediterráneo, se encontraron una persistencia inaudita de las nubes, el fresco y las lluvias y en capitales de provincia de la meseta se tenía que salir a pasear en chaqueta en plena canícula.
Lo peor es que lo de 1998, lejos de ser una excepción estadística que, a la larga entraría en la normalidad, esto ha sido el principio de un ciclo de tres años que ha continuado batiendo marcas por arriba en los termómetros fuera de tiempo. Ya que con igual intensidad esto ocurrió también durante el año 2001. El año pasado se inició con el invierno más templado y lluvioso que se recuerda en media España, prosiguió con dos anómalas olas de calor que batieron récords en marzo y mayo, luego víno uno de los veranos más largos -técnicamente media España. vivió 6 meses consecutivos de verano con temperaturas medias superiores a los 20
y llovió más en julio que en cuatro meses de primavera juntos. El final, colofón memorable al año más loco que se recuerda, fue la revancha del frío. Noviembre se inició con unos temporales insólitos en el Mediterráneo que acabaron desembocando en la segunda ola de frío más fuerte en diciembre en el último medio siglo. -22 º C en el Pirineo catalán, 40 capitales de provincia bajo cero en Navidad y el excepcional período bajo cero registrado en puntos del Ebro (Lleida)..
.
Menos frío de noche, deshielo de los polos, aumento del nivel del mar
Las principales consecuencias que empezaremos a notar a medida que avance este siglo serán en palabras de Philip Jones "dramáticas". Según el "Proyecto Advise", que ha llevado a cabo su equipo de paleoclimatología, las consecuencias más visibles ya se han empezado a notar en la segunda mitad del Siglo XX. El aumento de temperaturas ha sido notorio en las latitudes templadas y frías del planeta y "espectacular" en ambos polos. Además, se ha visto como las noches son cada vez menos frías y ello es especialmente acentuado en las llamadas islas de calor urbanas.
Cualquier noche del año es visible la diferencia de temperaturas entre la Gran Vía de Madrid y el aeropuerto de Barajas o la Casa de Campo -de hasta 10 º en situaciones anticiclónicas de invierno- o de más de 5 º entre la Rambla de Barcelona y el Aeropuerto del Prat. ¡Imáginese la diferencia que puede haber en megalópolis de 10 o más millones de habitantes como Tokyo, Nueva York o Londres!, si en nuestras ciudades más pobladas que apenas llegan a los 3 millones de habitantes se registran tales diferencias desmesuradas cualquier noche del año en apenas una decena de kilómetros.
Algunos estudios no auguran nada bueno. En un caso extremo ya se es consciente de las consecuencias que sobre las grandes urbes marítimas del mundo (y el 60 % de la población urbana mundial se concentra en ciudades costeras) tendrá el aumento del nivel del mar producido por el deshielo progresivo -lento pero ya evidente- de los casquetes de hielo polares. Los estudios de paleoclimatología ponen al descubierto que las anomalías han existido siempre. Pero lo más notable de las últimas décadas es su aceleración y la vertiginosa ruptura de la inercia climática mencionada que las estadísticas confirman se ha producido durante los últimos 25 años.
Esta primavera los centros meteorológicos mundiales nos alertan de que nos encontramos ya ante un nuevo fenómeno de "El niño". Este fenómeno, que suele durar de unos seis a ocho meses, hará que diluvie en el desierto de Perú y Atacama -el lugar más árido del planeta- y haya sequía (y los devastadores incendios forestales asociados) en las selvas ecuatoriales de Indonesia, Indochina y el norte de Australia. Hasta aquí nada que no haya pasado antes. De hecho el "niño" es un fenómeno periódico que ya los conquistadores españoles relataron en las "crónicas de indias" de nuestro Siglo de Oro.
Este fenómeno ha tenido consecuencias desastrosas cada vez que se ha producido. En 1998 Australia dejó de ingresar 1500 millones menos de ¬ a consecuencia de la sequía y la industria pesquera del Perú se hundió debido a que el aumento de temperaturas del agua en el Pacífico Este acabó con el plancton, vital para uno de los bancos de pesca más productivos del mundo.
Mientras tanto, en las latitudes polares árticas el agujero de la capa de ozono, después del máximo enfriamiento a finales del largo invierno boreal, ha alcanzado su mayor dimensión. Mucho menor que el de la Antártida en la primavera austral por razón de su menor enfriamiento relativo respecto a la gran masa continental polar del Hemisferio Sur, pero no por ello menos preocupante para los pocos habitantes de Alaska, Siberia, Groenlandia o Escandinavia.
Nevadas en Arabia, veranillos en pleno enero centroeuropeo
Pero el caso es que cada vez más el tiempo es noticia y no porque nos hayamos convertido todos en ingleses y no sepamos de qué otra cosa hablar. Vivimos en un mundo más "caliente" que nunca por muchas razones y la atmósfera, parece ser, no se quiere quedar atrás.
Eneros (años 1998, 2001 y 2002) en que se pasea en mangas de camisa a la ribera del Sena en París, el Támesis en Londres o el Danubio en Budapest o Viena; y en cambio: precoces y brutales nevadas a principios de septiembre de 1996 en Austria, Baviera y Suiza y luego la primavera más fría en 150 años en Francia y Alemania en 2001; nevadas de medio metro en las estepas de Colorado en octubre de 1998 que sepultaron y aislaron a la ciudad de Denver durante dos días; nevadas en noviembre de 1999 en Barcelona; en abril de 1991 en la dulce Calabria del sur de Italia; 25 º en el Cantábrico en pleno invierno de este año; 32 º en la fría meseta castellana de los "nueve meses de invierno y tres de infierno" en la primavera del pasado año 2001; sequía de cuatro meses en Galicia e incendios en Asturias a principios de febrero pasado, mientras la gota fría había ocasionado los temporales de Levante más agudos que se recuerdan con pérdidas multimillonarias en el Mediterráneo español; nevadas en pleno desierto de Arabia, Siria o Palestina este pasado enero mientras en el habitualmente helado Central Park de Nueva York se tomaba el tibio sol de los 40º Latitud Norte en el invierno más suave que se recuerda en la Costa Este americana y en Moscú se batía el récord de temperatura más "agradable" en enero (+ 3,4º C...) de los últimos doscientos años... Eso es un mínimo ejemplo de la magnitud y excentricidad de los desmanes meteorológicos y sus consecuencias socioeconómicas durante la última década.
Árboles que florecen antes de tiempo, hojas que se resisten a caerse en otoño
Según un estudio de la Universidad de Múnich (Alemania) y hecho público en enero de 1999, la primavera y el verano se han alargado en once días durante los últimos 30 años. Dicho estudio, en base a datos existentes desde 1959 en la "Red de Jardines Fenológicos Internacionales" -una red botánica europea que abarca desde la Taigá de Laponia hasta la Maquia del Mar Egeo- demuestra que desde principios de los años 60 la primavera se ha anticipado una media de 0,2 días por año. El árbol más "madrugador", el almendro, hasta mediados del siglo XX daba su toque ancestral de flores blancas a las campiñas mediterráneas durante febrero -a primeros de mes al sur, en Valencia o Sicilia, o a finales en las costas del norte, en Provenza o Macedonia- y en la actualidad florece a finales de enero y, en años excepcionales, como 1998, se han visto florecer los almendros los primeros días de enero.
Los investigadores recalcan que, en sentido biológico, la primavera se establece en función de la floración de las hojas y no en sentido astronómico -en dicho caso la primavera siempre empieza hacia el 21 de marzo- y que, en términos de 30 años, este adelanto representa seis días para la primavera y un retraso de cinco días en la aparición del otoño. Los científicos de la Universidad de Munich han elaborado un modelo informático para ver de qué modo los cambios de temperatura afectan al calendario de floración de plantas y de caída de las hojas y la conclusión es contundente: el invierno tiende a concentrarse entre diciembre y enero en las latitudes meridionales -con cada vez más frecuentes ascensos anómalos de temperatura en medio de la estación y, además, el alargamiento de la primavera y el retraso del otoño están, poco a poco, corriendo al norte las franjas de vegetación y cultivos. Dichos investigadores ponen en énfasis los fenómenos extremos por la parte más cállida del continente, de una parte, como la desertificación notable en ciertas zonas del Mediterráneo, y el polo frío por otra: el retroceso de los glaciares en los Alpes y el avance del bosque boreal de la Taigá a costa de la Tundra ártica.
El Sahara a las puertas del Mediterráneo
El Dr Philip D. Jones, Profesor e investigador de Paleoclimatología en la Climatic Research Unit de la University of East Anglia, Norwich, nos confirma lo que nos temíamos: "el desierto avanza ya hacia el sur de Europa". La "pertinaz sequía" del Magreb es una realidad natural que afectará socioeconómicamente a los países de allende el Estrecho. Ello vendrá a añadirse a las causas políticas y demográficas que yacen en el trasfondo de la inmigración, de manera que mucha más población se verá expulsada y, además, "se producirá un corrimiento de unos centenares de kilómetros hacia el norte de las franjas climáticas, de vegetación y de potencialidades de cultivos", con las consiguientes crisis alimenticias e hidrológicas que se deriven. El Dr. Jones nos advertía el pasado mes de enero en el Museu de la Ciència de Barcelona: "Ustedes lo tienen dramático". Es decir: preparémonos para recibir a más turistas que nunca, por un lado, o inmigrantes por el otro, porque a nuestro clima más "mediterráneo que nunca" se va añadir la "desertificación contundente" del Norte de África.
Este efecto será evidente en países como España, en el límite sur de la franja templada, Un simple reclamo turístico como que la parte granadina de la costa mediterránea reciba el atractivo nombre de "Costa Tropical" dejará de ser algo más que márketing para convertirse en una realidad tangible. Las previsiones más optimistas, aún en el caso de que se aplicase desde ahora de una forma contundente y automática y sin fisuras el Acuerdo de Kyoto, no auguran nada bueno. La "tropicalización" del clima en el sur de la península será ya inevitable.
Javier Martín Vide, profesor titular de Geografía Física en la Universidad de Barcelona específica más aún: "gran parte de España, excepto la franja septentrional y Galicia, posee clima mediterráneo, con diferentes matices, y el clima mediterráneo es técnicamente un clima "subtropical". Por tanto, "no estamos muy lejos de la franja climática tropical, pero es evidente que el calentamiento nos acerca a las condiciones de los climas tropicales, en especial del clima tropical de desierto cálido".
¿El tiempo se ha vuelto loco? Los números hablan
Las estadísticas lo dejan a las claras: si bien hace más de veinte años que se habla del "calentamiento global", y hasta hace relativamente poco aún había científicos que dejaban la puerta abierta a un posible fenómeno "natural", el año pasado 2001 ha sido el 23 consecutivo en que la temperatura del planeta ha sido superior a la media climática global de unos 14 º C y el segundo más cálido de la historia desde que se disponen de registros estadísticos (en 1860) después del extremadamente anómalo 1998. Y esto no ha hecho más que comenzar.
Los 0,6 º de temperatura superior a la media climática mundial registrados en 2001 (ver "CNR" n. 60, febrero 2002) no son nada comparado con el trend (tendencia) previsto para mediados de este siglo en que, sin ir más lejos, empezaremos a notar los efectos más dramáticos sobre la naturaleza y la máxima "creación" de esta: Nosotros, el ser humano, víctima y causante en buena parte de este deterioro bioclimático del planeta.
La vida existe porque la Tierra es un invernadero
La temperatura de la Tierra depende de unas variables sumamente frágiles. El balance de radiación entre la energía que recibimos del Sol y la que literalmente "rebota" la atmósfera -gracias a que vivimos técnicamente en un "invernadero"- es la clave. Los estudios demuestran que la Tierra debería de estar congelada, con una temperatura media de unos -20 º C., pero eso no es así. ¿Por qué?
La paradoja se resuelve teniendo en cuenta los componentes de la atmósfera y las leyes físicas de la radiación. El Sol emite energía a una temperatura de +5.500 º C. , esta llega a la troposfera y gracias a ciertos gases se produce un efecto de "filtrado" que permite dos cosas: primero que los rayos infrarrojos no nos cieguen y abrasen y, segundo, que bajo esta capa de gases (la "capa de ozono") se produzca el "agradable efecto invernadero" que ha permitido la vida en nuestro planeta. Desde hace 3.800 millones de años este equilibrio ha sido precario pero estable y gracias al vapor de agua, el metano, el óxido nitroso, el ozono y, especialmente, el bióxido de carbono (CO 2) la Tierra goza de una envidiable temperatura de 14 º C y de unas diferencias mínimas entre la noche y el día y, aunque nos parezca mentira, entre las diferentes estaciones del año. ¡Ríanse los siberianos de la extrema diferencia de temperaturas (continentalidad) entre el invierno y el verano que "sufren" al lado de la de nuestro planeta "gemelo" Marte, ¡donde las diferencias entre el día y la noche son de más de 100 º C!
LINKS:
* http://unfccc.int/ Portal de la ONU de la Convención Sobre el Cambio Climático
*
* http://www.wmo.ch/Welcome-sp.html/ portal de la Organización Meteorológica Mundial en español http://www.inm.es/ Portal del Instituto Nacional de Meteorología (España)
*
http://www.wetterzentrale.de/topkarten/, quizás la web más completa de predicciones meteorológicas a largo plazo
BIBLIOGRAFÍA:
-Climas y Tiempos de España, MARTÍN VIDE Javier y OLCINA CANTOS Jorge. Col. "Historia y Geografía, Alianza Editorial , Madrid septiembre 2001
-Los Grillos son un Termómetro, PICAZO Mario. Eds Martínez Roca, Barcelona 2000
-Insituto Nacional de Estadística, Anuario Estadístico de España (MMA, Meteorología)
-Weather Forecasting, The country Luife Guide To Weather Forecasting, Newnes Books, Hamlyn Publishing Group Ltd, Londres 1982
Después del calentamiento ¿una glaciación?
Sin nuestro invernadero que es la capa de ozono, de día nos abrasaríamos de calor y de noche nos congelaríamos y, aún así, en general la temperatura media sería bajo el nivel de congelación. Algunos estudios demuestran que a una fase se calentamiento, en la que ya estamos según vemos, le seguirá una de congelación. Esto se deberá a que el calentamiento favorecerá una mayor evaporación, más nubes y, finalmente, un "paroxismo contundente": la Tierra se congelaría a la larga irreversiblemente precisamente por haberse calentado en exceso, ya que la cobertura nubosa que un principio sería parecida a la que se produce en el Ecuador (con más lluvias torrenciales y menos sol que en los trópicos) se extendería impidiendo que la insolación alcanzase la tierra por ningún punto. ¿curioso no?
España: lluvias cada vez más torrenciales en medio de largas sequías
Es conocida la gran inercia de los procesos en el sistema climático y si a ello se añade la larga vida y persistencia de los gases contaminantes en la atmósfera "es difícil una rápida vuelta a la normalidad, aun eliminando drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero". Para Martín Vide, uno de los especialistas más reputados en climatología de la Península Ibérica, "en el caso más optimista, llegaríamos a finales del siglo XXI con una temperatura media "sólo" 1 º C. superior a la media histórica de 14'º C, que será, de todos modos, nada menos que el doble de lo que el planeta se calentó a lo largo del siglo XX. Es lo "menos malo"" según el reputado geógrafo que, actualmente está analizando la irregularidad pluviométrica de la Península Ibérica y ha llegado a la conclusión de que "si la lluvia en
España se está haciendo cada vez más irregular. Eso sería también cambio
climático. Podrían totalizarse los mismos milímetros en promedio, pero con
una aparición temporal más extremada".
Las consecuencias del cambio climático se van a traducir en un aumento del riesgo de gotas frías en el Mediterráneo, sequías en lugares inhabituales como el Cantábrico y episodios fuera de estación como frío en primavera, fresco y atroces episodios tormentosos en plena canícula del verano o "veranillos" de San Martín en pleno invierno. Según Martín Vide, "un aumento de los sucesos o episodios extremos es consistente teóricamente, dado que el sistema climático para alcanzar un nuevo estado de equilibrio pasará por fases y sucesos de reajuste bruscos".
Primavera en verano y al revés
En el recuerdo queda el bienio 1997-98. Las estaciones se invirtieron en España. Durante la primavera de aquél año más de 20 observatorios de la red principal del INM batieron sus marcas de calor en marzo (29 º en Bilbao el día 3) y un observatorio como el de Gijón sólo recogió 2 ínfimos litros en todo el mes cuando lo normal está por encima de los 100. Luego en verano la nieve sorprendió a todas las cordilleras del norte por San Juan, principios de julio y de nuevo en agosto. Muchos españoles, de veraneo en las playas del Mediterráneo, se encontraron una persistencia inaudita de las nubes, el fresco y las lluvias y en capitales de provincia de la meseta se tenía que salir a pasear en chaqueta en plena canícula.
Lo peor es que lo de 1998, lejos de ser una excepción estadística que, a la larga entraría en la normalidad, esto ha sido el principio de un ciclo de tres años que ha continuado batiendo marcas por arriba en los termómetros fuera de tiempo. Ya que con igual intensidad esto ocurrió también durante el año 2001. El año pasado se inició con el invierno más templado y lluvioso que se recuerda en media España, prosiguió con dos anómalas olas de calor que batieron récords en marzo y mayo, luego víno uno de los veranos más largos -técnicamente media España. vivió 6 meses consecutivos de verano con temperaturas medias superiores a los 20
y llovió más en julio que en cuatro meses de primavera juntos. El final, colofón memorable al año más loco que se recuerda, fue la revancha del frío. Noviembre se inició con unos temporales insólitos en el Mediterráneo que acabaron desembocando en la segunda ola de frío más fuerte en diciembre en el último medio siglo. -22 º C en el Pirineo catalán, 40 capitales de provincia bajo cero en Navidad y el excepcional período bajo cero registrado en puntos del Ebro (Lleida)..
.
Menos frío de noche, deshielo de los polos, aumento del nivel del mar
Las principales consecuencias que empezaremos a notar a medida que avance este siglo serán en palabras de Philip Jones "dramáticas". Según el "Proyecto Advise", que ha llevado a cabo su equipo de paleoclimatología, las consecuencias más visibles ya se han empezado a notar en la segunda mitad del Siglo XX. El aumento de temperaturas ha sido notorio en las latitudes templadas y frías del planeta y "espectacular" en ambos polos. Además, se ha visto como las noches son cada vez menos frías y ello es especialmente acentuado en las llamadas islas de calor urbanas.
Cualquier noche del año es visible la diferencia de temperaturas entre la Gran Vía de Madrid y el aeropuerto de Barajas o la Casa de Campo -de hasta 10 º en situaciones anticiclónicas de invierno- o de más de 5 º entre la Rambla de Barcelona y el Aeropuerto del Prat. ¡Imáginese la diferencia que puede haber en megalópolis de 10 o más millones de habitantes como Tokyo, Nueva York o Londres!, si en nuestras ciudades más pobladas que apenas llegan a los 3 millones de habitantes se registran tales diferencias desmesuradas cualquier noche del año en apenas una decena de kilómetros.
Algunos estudios no auguran nada bueno. En un caso extremo ya se es consciente de las consecuencias que sobre las grandes urbes marítimas del mundo (y el 60 % de la población urbana mundial se concentra en ciudades costeras) tendrá el aumento del nivel del mar producido por el deshielo progresivo -lento pero ya evidente- de los casquetes de hielo polares. Los estudios de paleoclimatología ponen al descubierto que las anomalías han existido siempre. Pero lo más notable de las últimas décadas es su aceleración y la vertiginosa ruptura de la inercia climática mencionada que las estadísticas confirman se ha producido durante los últimos 25 años.
dilluns, setembre 11, 2006
Aguas turbulentas: los nuevos y no tan nuevos peligros que vienen del mar.
El 22 de octubre de 1999, el Alondra Rainbow, cargado con 7 mil toneladas de aluminio, levó anclas del puerto de Kuala Tanjung en la isla indonesia de Sumatra con destino al Japón. Dos horas más tarde, unos diez piratas abordaron la nave. Estaban enmascarados y armados hasta los dientes. La tripulación, amenazada de muerte, fue fácilmente reducida, trasladada a la barcaza de los asaltantes y encerrada en una cabina. Después de una semana, los piratas abandonaron al comandante Ikeno y su tripulación en alta mar en un bote salvavidas con algunos víveres. Estuvieron a la deriva durante más de diez días hasta que finalmente les encontró un barco pesquero. En cuanto al Alondra Rainbow, repintado y rebautizado como Global Venture, continuó su travesia comandado por los piratas y atravesó con descaro y sin problemas el estrecho de Singapur. En alta mar un barco compinchado se hizo con parte del tesoro de 10 millones de dolares en aluminio del ex-Alondra Rainbow ahora Global Venture y fueron vendidos sin problemas en Filipinas sin que las autoridades notasen ninguna anomalía en los documentos de importación. Flotas navales, agentes secretos y patrulleras de todo el sudeste de Asia estaban movilizados buscando a un mastondonte de 113 de eslora que, dos meses más tarde, había vuelto a ser repintado con el nombre de Mega Rama y parecía haberse esfumado de la faz de la tierra. Tras ser dinfundida una orden internacional de busca y captura de un barco (!) Estados Unidos tomó cartas en el asunto y el Centro Internacional Contra la Piratería de Kuala Lumpur recibió el aviso de que un barco que correspondía a la descripción había sido avistado en aguas internacionales frente al sudoeste de la India. La India, uno de los países firmantes de la Ley del Mar podría no haber hecho nada -al fin y al cabo el asunto no les incumbía y EEUU no había ratificado este tratado de 1994- pero envió a una patrullera a por el barco. La demostración de que el Mega Rama era el exAlondra Rainbow y de que su capitán actual Christianus Mintodo era un corsario sin escrúpulos y su actividad la pirtatería no dejó de sorprender a la opinión mundial si bien requirió de un largo juicio y de una interminable pugna legal. Su arresto y condena se presentaron al mundo como el ejemplo de que no se toleraría en los mares del mundo desorden alguno.
Kou Ikeno, el comandante del Alondra Rainbow, junto a los 16 miembros de su tripulación, figura entre las víctimas más famosas de los piratas del estrecho de Malaca, sito entre Singapur e Indonesia, uno de los lugares más peligrosos del mundo pero escenario del 50 % del tráfico marítimo internacional. Ese lugar es el paso obligado para el tráfico marítimo entre Asia y Europa y cruzan por allí no menos de 600 barcos por día. Paradójicamente, en plena guerra contra el terrorismo, el estrecho de Malaca debería ser un punto fácilmente controlable, por ser precisamente un “estrecho”, y las evidencias se encargan de demostrar que el medio marino dista mucho de someterse a las leyes de la guerra y paz que rigen en tierra. Desde los satélites se puede fotografiar una aguja dejada en el cesped del Retiro, pero la tecnociencia no puede tener bajo control absoluto la inmensidad del gran azul.
En una época en que hasta la última porción de tierra es reinvindicada por uno u otro gobierno y en la cual los derechos civiles se consideran una condición ineludible de la ciudadanía mundial, el océano es un reino que permanece radicalmente libre. 7 décimas partes de la superficie del planeta están sujetas a la extraterritorialidad, lo que se conoce como aguas internacionales y por tanto son un mundo sin ley. Esta moderna piratería no tendría mayores consecuencias si no fuera porque sólo dos años después del ataque al Alondra Rainbow Al Qaeda mostró al mundo el 11-S del 2001 en Nueva York cuáles eran los riesgos que entraña la libre circulación y globalización de ideas, personas y productos. La nueva clave de lectura de este resurgir de la piratería es su connivencia clara con el terrorismo global. El interés de Al Qaeda por el mar es bien conocido desde el ataque al buque de guerra USS Cole y se confirma con los ataques a complejos turístícos en el Mar Rojo o Bali. El mar es el lugar más inseguro del mundo y la paradoja del asunto es que la mayor parte del planeta son mares y océanos. El interés de Al Qaeda por llevar la guerra difusa a las aguas internacionales se plasmó con el lanzamiento de una lancha cargada de explosivos contra el petrolero francés Limburg en las costas de Arabia. El petrolero se incendió y pereció uno de los tripulantes, pero aún así no se produjo una enorme tragedia humana y ecológica por lo que pareció que era un simple aviso de Bin Laden. William Langewiesche, autor de “Mares sin ley” lanza varias preguntas al aire “¿Cuál será el siguiente objetivo? ¿un crucero con miles de inocentes turistas en el Mediterráneo? ¿un estratégico transbordador en el Canal de la Mancha o Gibraltar? ¿Un carguero en un puerto europeo?” O... ¿Un contenedor cargado de explosivos introducido en el puerto de Nueva York o Londres o Barcelona....? Los servicios secretos americanos han detectado que el Trust de la familia de Bin Laden controla no menos de 15 buques mercantes y que uno de los propósitos evidentes de éste es atentar a poco que pueda contra una gran ciudad portuaria.
Delincuencia organizada, mafias de narcotraficantes o inmigrantes, piratas y saqueadores y, finalmente, el terrorismo global son sólo alos principales peligros que acechan en los mares del mundo. Con todas estas hipótesis y certezas trabajan los servicios de vigilancia internacionales con la intención de restablecer la mínima seguridad para que discurra con normalidad el tráfico comercial y de pasajeros mundial. La marina mercante mundial está integrada por unos 86.000 buques de 100 o más toneladas de registro bruto. Más de 1,2 millón de marineros trabajan en buques de más de 100 toneladas o esperan embarcar en ellos. Se tiende claramente a contratar a gente de mar de países en desarrollo. Entre los principales países proveedores de gente de mar figuran China, la República de Corea, Indonesia -vivero de fanatismo, desigualdad y terroristas islámicos- y Filipinas. Mucha gente de mar trabaja a bordo de buques que no están matriculados en su país de origen.
La Organización Marítima Internacional (OIM) informa que sólo en el año 2005 se han registrado en la ruta Golfo Pérsico-Estrecho de Malaca no menos de 25 ataques contra buques mercantes. “Pero es que estamos perdiendo la cuenta”, declaran alarmados. “Guerras, ataques terroristas y piratería” son los tres focos en los que la legendaria aseguradora londinense Lloyd concentra sus esfuerzos. El 95 % del comercio mundial se realiza por mar. Si fallase el comercio por mar, el mercado y la bolsa mundiales se desplomarían y hundirían a la economía internacional en una crisis de enormes proporciones. Tener bajo control qué navega, quién conduce uno de los 40 mil buques que navegan cualquier día del año perdidos en alta mar , con qué identidad, camuflaje y objetivos se ha convertido desde el 11-S en una obsesión.
La piratería nació casi al mismo tiempo que la navegación y el comercio. Todo parecía indicar que para mediados del siglo XX ya se había erradicado. Pero la realidad es que la piratería no ha desaparecido. No obstante los esfuerzos de la OMI y de sus estados miembros, la piratería continúa siendo una amenaza importante para la navegación en diversas zonas del mundo. Porque: no lo olvidemos, más allá de las 12 millas -hasta donde llega nuestra vista en el horizonte un día claro...- impera el desgobierno y la “ley del Mar” -las “aguas internacionales o aguas de nadie. En una rueda de prensa dada de la Interpol, se afirmó que "hay fuertes indicios de que grupos terroristas como Al-Qaeda obtienen parte de su financiación de su connivencia con la piratería". Con todas estas sospechas, el control directo por parte de una organización terrorista global de una nave es sólo cuestión de tiempo. ¿Para cuándo la primera joint venture de la delincuencia o pitaería tradicionales con Al Qaeda?
Un puñado de senadores de extrema derecha respaldados por grupos militaristas han frenado en Estados Unidos la ratificación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, de 1982, por considerarla otro peligroso paso hacia el gobierno multilateral. La convención, finalizada en 1982 tras más de 12 años de negociaciones en que participaron tres sucesivos gobiernos estadounidenses, rige casi todas las áreas de la política oceánica, como la navegación, los vuelos, la explotación del lecho oceánico, la conservación y la investigación. La ratificación la volvería aplicable como ley nacional. Increiblemente el no ratificar esta normativa favorece a los grupos terroristas que, tal y como están las cosas, lo tienen muy, muchísimo fácil, para entrar en cualquier puerto del mundo a bordo de un pretendido buque de contenedores con armas, terroristas o, quién sabe, una cabeza nuclear...
Entrevista con Fred Halliday, profesor de la Londos School of Economics y especialista en terrorismo
“El terror global durará no menos de cien años”
-La sociedad cada vez vive más condicionada por el peligro, el riesgo, el miedo, el terror a la delincuencia, los atentados a gran escala como pequeña. La obsesión por la seguridad se ha convertido en el factor subyacente a casi todo. ¿Es el terrorismo tan nuevo, o la única novedad estriba en que durante unos años parecía que el mundo se encaminaba hacia la paz?
-El neoterrorismo es nuevo en tal que sus objetivos son novedosos, pero el terror no es nada nuevo ni mucho menos... Nunca hemos de olvidar que el terror es sólo una táctica que se rige por objetivos políticos y, quienes están detrás, los que impulsan los actos terroristas non son locos, serán crueles, pero no locos. Saben qué hacen y por qué lo hacen. Otra cosa son el suicida adoctrinado o el delincuente atraido a mafias o redes terroristas. Bin Laden, el jefe de Eta, del Ira, de los terroristas corsos o de una red de extorsionadores o secuestradores de cualquier lugar del mundo estudia sus objetivos, los escoge según un plan y sabe exactamente qué consecuencias tendrá su acción. La novedad estriba en este caso en la religión como motor, pero no en el mero terror como táctica. Claro que con la desaparición de la Urss parecía que se había acabado la confrontación como motor de la evolución, pero visto cómo es el mundo de desigual era sólo cuestión de tiempo que apareciera un nuevo “contrincante”, ¿no?
-¿Entonces, se puede colocar en el mismo saco a los diferentes tipos de terrorismos, al que busca un efecto local como el que pretende extender el pánico globalmente?
-Es una división falsa. No se puede decir que haya terrorismos diferentes, terrorismos buenos y malos. Ciertamente el fenómeno del neoterrorismo, la delincuencia global o las mafias transnacionales marcan ciertas diferencias con los objetivos políticos o económicos de los terrorismos de estar por casa, al estilo de ETA, el IRA o los antiguos terroristas palestinos de los años 70. Pero es que el terrorismo es un fenómeno que iniciamos los europeos con el terror revolucionario francés en 1792: atemorizar a la gente o un grupo de gente con tal de obtener una ventaja política. La lección la han aprendido muy bien.
-En sus escritos habla del rencor global como causa fundamental del terror global, ¿puede explicarnos a qué se refiere?
-El rencor global no es nada más que la gran angustia que provoca la tremenda desigualdad imperante en el mundo. Más allá del próspero Occidente hay un mundo, la mayor parte de la población del planeta, conviene no olvidarlo, que observa gracias a la eficiencia y difusión de los medios de comunicación y la cultura global, la gran discriminación en que subsisten los que en épocas anteriores no hubieran sido conscientes de ello. De estos centenares de millones de seres humanos, basta que hayan surgido unas ideas, unos líderes y un porcentaje suficiente de “seguidores” de los mismos para que el mundo haya entrado en una “guerra” que, siendo optimista, igual nos lleva unos cien años.
-Una de las consecuencias de la globalización y la generalización de una “cultura universal” ha sido esta constatación de las diferencias pero, ¿no se podría decir que estos fenómenos, en las manos de la gente cruel que mencionaba antes, han agravado los riesgos que sufrimos en un mundo tan complejo precisamente por valerse de las nuevas tecnologías y posibilidades de la mundiaización ?
-Sí y no. Por una parte es cierto que a mayor tecnificación y mayor universalización de las mismas, mayor posibilidad de que alguien utilice estos avances con fines terroristas. Pero no olvidemos que también el hiperpoder, Estados Unidos, ha contribuido a la carrera de armamentos y que, en cierta manera, la mayor parte de la población del mundo estamos en medio del campo de batalla de dos fundamentalismos que se retroalimentan. Estamos en medio del fuego cruzado de un terror de estado, del hiperpoder, y de un terror difuso, el de los grupos terroristas o la delincuencia organizada.
-Y por esto mismo, ¿hemos de temer, además de al mismo terrorismo, que hayamos de irnos acostumbrando a un mundo cada vez más inseguro donde, curiosamente, para darnos mayor seguridad se pretende tenerlo todo cada vez más más controlado, con la extensión por todas partes de las cámaras que nos gravan en todas partes, los controles de seguridad, el espionaje de estado, la restricción de las libertades individuales, etc...?
-Mire, en Londres, desde los atentados del Ira de hace 30 años he sido grabado de media treinta veces cada día y cada vez que vengo a Barcelona las colas en los aeropuertos y estaciones de Londres son más duraderas, exhaustivas y molestas y ahora quieren implantar un carnet de indentidad y seguramente nuestro mail, nuestras llamadas y cuentas bancarias están siendo investigadas en este momento y, aún así, en cualquier momento y lugar conseguiran su objetivo.
Y a pesar de todos estos actos, ni el Hiperpoder consigue limitar nuestro comportamiento ni los terroristas consiguen atemorizarnos del todo. Cada vez son más las personas que quieren venir a vivir a las ciudades occidentales, la economía mundial funciona y nuestro sistema de vida y valores no tiene vuelta atrás.
-Para acabar, primero fueron los aviunes el 11-S, en Madrid y Londres fueron los trenes, metros y autobuses, en Bali y el Mar Rojo, secuestros y ataques a centros turísticos, ¿El próximo ataque vendrá de la mano de un barco con un contendedor cargado de explosivos en un puerto o, como previno Tony Blair, habrá que vivir preguntándose no “si lo conseguirán sinó cuándo y cómo”?
-Es obvio que cualquier día volverá a ocurrir un ataque sorprendente y de grandes magnitudes, no hay quién pare al suicida que quiere morir matando a cuantos más mejor. Pero a medida que se extienda la intensificación de la seguridad en puertos, aeropuertos o estaciones, intentarán cualquier cosa, sea con bombas químicas, biológicas, con el agua. No sé. Y desde luego que con la política practicada por Occidente desde el 11-S sólo se ha añadido más y más leña al fuego. Ahora están entretenidos con Iraq, pero que nadie dude que esto nos llevará muchos y muchos años...
El jurista holandés Hugo Grocio estableció las bases de la legislación martíma internacional en el tratado “Mare Liberum”, una defensa de la libertad de comercio y tránsito en alta mar basada en la Ley Natural, es decir: la ley del más fuerte.
El uso de la BDC se remonta a la Segunda Guerra Mundial, y el primer boicoteo mundial a esta práctica la inició, en 1948, la Federación Internacional del Transporte (IFT), un sindicato creado en los viejos muelles de Londres en 1896 y que hoy agrupa a 137 países. Aquella batalla sindical contra la explotación de los tripulantes de conveniencia, de distinta nacionalidad de la bandera que enarbola el barco, duró un mes y se bautizó como Panlibhonco, las iniciales de Panamá, Liberia, Honduras y Colombia, los primeros países que abrieron registros para abanderar buques mercantes. Un buque con pabellón de conveniencia (PDC) es un buque que no representa el país al que pertenece y la globalización de la economía, al liberalizar los mercados de circulación de capitales, ha provocado la multiplicación del número de armadores que registran sus buques en un país extranjero. La mafia del mar, calificativo que aplican algunos capitanes consultados a la degradación que sufre el tráfico marítimo internacional, ha tocado fondo en España. Una conocida empresa de Bilbao, dedicada a buscar tripulantes baratos y poco conflictivos en los puntos más lejanos y exóticos del planeta, contrató recientemente a un grupo de pastores de Honduras. "Buscan al personal más barato posible. Están trayendo peruanos, hombres del campo y de la selva que nunca han visto el mar. Quieren personas pacíficas y no conflictivas a las que todo les parezca bien. El oficial que navegó con este grupo de pastores me dijo que eran personas sencillas, maravillosas, de un gran corazón, pero completamente inútiles para navegar", confiesa un capitán. Todos los tripulantes que navegan bajo estas banderas firman los contratos en sus países de origen, nunca donde reside el armador.
Diez años después, en 1958, la entrada de Liberia en el consejo rector de la OMI (Organización Marítima Internacional), agencia dependiente de la ONU, cuestionó la existencia de las BDC, pero EE UU, Rusia, Japón y la mayoría de países de Europa las apoyaron, y el Tribunal Internacional de La Haya falló a favor de Liberia y las consagró. Actualmente, una tercera parte de la flota mundial navega bajo estas banderas, y 29 países, algunos díficiles de encontrar en el mapa, han convertido las BDC en un formidable negocio. En España, 125 de los 328 barcos mercantes ondean estas banderas.
Jean-Yves Legouas, especialista en el sector de industrias marítimas de la Organización Internacional del Trabajo explica que “si bien los riesgos que enfrenta la gente de mar son constantes, no podemos olvidar los riesgos derivados del nuevo terrorismo y la piratería ya que los ataques contra barcos en movimiento a menudo se producen de noche, en los corredores marítimos más frecuentados y con el objetivo de dejar al pasaje a merced de los piratas o como rehenes, una vez neutralizada o, sencillamente, asesinada la tripulación". Aún así, si bien para las autoridades americanas, como ha sucedido con el tráfico aéreo, la solución pasaría por la dotación de armamento a las tripulaciones, esta federación internacional rechaza este aspecto porque “no haría más que dar inicio a una verdadera carrera de armamentos con piratas cuyos arsenales son cada vez más modernos o la utilización de empresas privadas de protección (en realidad "verdaderos mercenarios” de ética siempre muy discutible. Con todo, Legouas no se opone a la idea de patrullas contra los piratas y terroristas que vigilen los lugares estratégicos bajo los auspicios de las Naciones Unidas, una especie de "Fuerza naval de cascos azules". Respaldada por la IMB, esa propuesta lanzada originalmente por el presidente de los armadores japoneses, parece ir abriéndose paso.
Anualmente mueren 2.000 marinos en accidentes marítimos, la mayoría de los cuales ocurre en barcos que enarbolan pabellones de conveniencia. Esas personas navegan a bordo de verdaderos "sarcófagos flotantes" y miles de ellos no perciben nunca remuneración alguna. Esa lacra se completa con los hundimientos de barcos que se podrían haber evitado si se cumpliese la legislación internacional, los vertidos tóxicos que comportan desastres ecológicos y económicos de incalculables y perdurable magnitud, como los casos del Exxon Valdez, el Prestige o Erika y, cómo no, con los peligros derivados del desembarco en las aguas internacionales, nunca mejor dicho, de Al Qaeda y el llamado terrorismo global.kkkkkk
El dudoso honor de encabezar la clasificación internacional de grandes tragedias marítimas contemporáneas corresponde al barco de bandera japonesa, pero utilización filipina, “Doña Paz” que la noche del 20 de diciembre del 87, en buenas condiciones meteorológicas, colisionó con un petrolero cargado con casi 9 mil barriles de crudo. La explosión y pavoroso incendio posterior arrasaron las dos naves y perecieron nada menos que 4300 personas. Sólo se salvaron 79 pasajeros o tripulantes entre los dos navíos. En un país insular como Filipinas es frecuente que los barcos viajen con exceso de pasaje. En el Doña Paz se contabilizaban oficialmente 1518, pero como vemos viajaban un tercio más de los que admitía el barco. De hecho, en la mayoría de los hundimientos de ferrys o transbordadores acaecidos en el Tercer Mundo (pero no sólo) las causas principales son un exceso de pasaje o de carga (o de los dos) o el corrimiento de los mismos. Particularmente flagrantes son los casos del hundimiento del “Buzoka” en el Lago Victoria con 441 pasajeros en 1996, o el del Joola en Senegal que pudiendo cargar sólo 536 pasajeros, se hundió enmedio de una tempestad frente a Dakar con no menos de mil pasajeros.
Las autoridades y legislación internacionales de la OMI, Organización Marítima Internacional, se escudan en que “es inevitable que en alta mar se prolongue la caótica y desalentadora situación imperante en tierra firme de muchos países de África o Asia. Blangladesh es un lugar recurrente de este tipo de desastres, raro es el año que algún ciclón tropical o monzón no se n al fondo del mar o del delta del Ganges algún barco atestado de pasajeros. Willian Langewiesche se pregunta en “Mares sin Ley”, que si dichas sociedadesestán sumidas en el caos y la superpoblación “¿Cómo no van a estarlo sus barcos?”.
El sector naval español puso en marcha en julio de 2005 el Código denominado ISPS destinado a la protección de buques e instalaciones portuarias frente al terrorismo y a los actos ilícitos en el transporte marítimo. Se trata de establecer unas medidas de seguridad equivalentes por lo menos a las del sector aéreo e incomparablemente por encima de las que se aplican en el transporte terrestre de mercancías o de pasajeros. Pero es que además se está estudiando la posibilidad de obligar a que las naves estén dotadas de un dispositivo similar a las “cajas negras” de los aviones. En España, a raiz del hundimiento del pesquero gallego ........ la ministra de Fomento, Magadalena Alvárez decidió acelerar los estudios para obligar a que los barcos incorporen un sistema GPS "no para que el patrón sepa dónde está, sino para que nosotros (los servicios de rescate) sepamos dónde está el patrón". Esta información sería enviada a la radiobaliza, de manera que la primera vez que contacte con el satélite pueda facilitar ya información sobre la posición del buque.
Se ha puesto así en vigor el Convenio Internacional para la Protección del Buque y de las Instalaciones Portuarias, que fue adoptado por la Organización Marítima Internacional en diciembre de 2002, mediante el que se van a reforzar todas las medidas contra los ataques terroristas, el contrabando, el tráfico de armas y el de personas vinculado a redes de inmigración ilegal, entre otros actos ilícitos.
El Tenyu, un barco japonés desaparecido hace un año y medio con su carga de 7.000 toneladas de aluminio, reapareció en cuatro oportunidades con nombre y pabellón (¡de conveniencia!) diferentes. En cada una de esas oportunidades, se presentó en un puerto y expedidores apurados cayeron en la trampa de confiarles una nueva carga que, por supuesto, no llegó a destino. Para la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF), las prácticas de contratación de los pabellones de conveniencia, que dan prioridad a los costos antes que a la calidad de la tripulación, también pueden hacer que se produzcan abusos.
Estonia:
El 27 de septiembre de 1994, el Estonia partió de Tallin, navegaba por el Báltico con 989 personas a bordo. Pero nunca llegó. A las seis horas de travesía tormentosa, el barco de 15.000 toneladas envió un llamado “Mayday” de auxilio desesperado y, sólo 28 minutos más tarde, se hundió hasta el fondo del mar Báltico, llevando consigo las vidas de 852 pasajeros y tripulación. Este fue el peor desastre marítimo europeo de postguerra. Múltiples errores en las tareas de rescate e incomprensibles movimientos de la carga hicieron posible semejante desastre. Las teorías conspiradoras rodean a la historia del hundimiento, y se afirma que el Estonia estaba transportando equipamiento militar secreto al momento del accidente, cosa que explicaría porqué nunca se ha decidido reflotarlo de las poco profundas aguas del golfo de Finlandia.
La negligencia de Zeebrugge
La tarde del 6 de marzo de 1987, el barco “Herald of Free Enterprise” sólo había dejado el puerto de Zeebrugge, cuando zozobró. El agua entró por las puertas de proa para automóviles, causando el hundimiento en solamente 90 segundos, después de haber dejado el puerto. Una investigación pública sobre el desastre, puso en evidencia una serie de incompetencias a nivel corporativa y fallos en cadena que delataron que el “Herald of Free Enterprise” había dejado Zeebrugge llevando agua de más en sus tanques de lastre, y con las puertas de proa hacia la cubierta para automóviles, todavía abiertas. Dos años después del desastre, la compañía del ferry fue acusada de homicidio sin premeditación, y siete empleados individuales fueron acusados con el mismo cargo. Sin embargo, el caso se desplomó durante los procedimientos legales.
El petrolero Exxon Valdez había zarpado de la terminal petrolera Valdez en Alaska el 23 de marzo de 1989, y golpeó un arrecife en horas tempranas del 24 de marzo. Unos 11 millones de galones de petróleo fueron vertidos al agua desde el buque roto, y la superficie derramada cubrió finalmente 600 kilómetros cuadrados.Ello provocó el mayor desastre ecológico de la historia de América: perecieron unas 250.000 aves marinas y 2.800 nutrias marinas. Aunque ha habido muchos otros derrames de petróleo alrededor del mundo, el del Exxon Valdez ocurrió en aguas remotas, hogar de una fauna abundante y espectacular, y causó un daño terrible al área y, aún hoy en día, las causas son un misterio y las autoridades de EUA ponen todo tipo de impedimentos a la investigación.
Achille Lauro
El caso del Achille Lauro no sólo marcó un hito en la historia del terrorismo, sinó que sorprende que no se hable más de este suceso como ejemplo a estudiar para casos similares que consta que están en la agenda de Al Qaeda pero no sólo. El 7 de octubre de 1985 cuatro terroristas palestinos se apoderaron de este crucero con más de 500 personas durante dos días en el Mediterráneo. Uno de ellos, León Klinghoffer, un norteamericano inválido de 69 años, fue asesinado a sangre fría por los terroristas. El presidente egipcio Hosni Mubarak negoció el traslado del comando de secuestradores al Líbano, y estas conversaciones fueron captadas por la CIA, que envió los datos a la VI Flota norteamericana. En una operación sorpresa, el avión que transportaba a los secuestradores fue interceptado en el aire y obligado a aterrizar en una base estadounidense en Sicilia. Ni Mubarak ni las autoridades italianas fueron informados de la operación, que produjo un gravísimo incidente diplomático entre Italia y Estados Unidos. El gobierno italiano de Bettino Craxi cayó. El Presidente egipcio Hosni Mubarak se sintió "ofendido" por la intercepción del avión egipcio por parte de cazas norteamericanos y Ronald Reagan aumentó un punto más su popularidad.
Kou Ikeno, el comandante del Alondra Rainbow, junto a los 16 miembros de su tripulación, figura entre las víctimas más famosas de los piratas del estrecho de Malaca, sito entre Singapur e Indonesia, uno de los lugares más peligrosos del mundo pero escenario del 50 % del tráfico marítimo internacional. Ese lugar es el paso obligado para el tráfico marítimo entre Asia y Europa y cruzan por allí no menos de 600 barcos por día. Paradójicamente, en plena guerra contra el terrorismo, el estrecho de Malaca debería ser un punto fácilmente controlable, por ser precisamente un “estrecho”, y las evidencias se encargan de demostrar que el medio marino dista mucho de someterse a las leyes de la guerra y paz que rigen en tierra. Desde los satélites se puede fotografiar una aguja dejada en el cesped del Retiro, pero la tecnociencia no puede tener bajo control absoluto la inmensidad del gran azul.
En una época en que hasta la última porción de tierra es reinvindicada por uno u otro gobierno y en la cual los derechos civiles se consideran una condición ineludible de la ciudadanía mundial, el océano es un reino que permanece radicalmente libre. 7 décimas partes de la superficie del planeta están sujetas a la extraterritorialidad, lo que se conoce como aguas internacionales y por tanto son un mundo sin ley. Esta moderna piratería no tendría mayores consecuencias si no fuera porque sólo dos años después del ataque al Alondra Rainbow Al Qaeda mostró al mundo el 11-S del 2001 en Nueva York cuáles eran los riesgos que entraña la libre circulación y globalización de ideas, personas y productos. La nueva clave de lectura de este resurgir de la piratería es su connivencia clara con el terrorismo global. El interés de Al Qaeda por el mar es bien conocido desde el ataque al buque de guerra USS Cole y se confirma con los ataques a complejos turístícos en el Mar Rojo o Bali. El mar es el lugar más inseguro del mundo y la paradoja del asunto es que la mayor parte del planeta son mares y océanos. El interés de Al Qaeda por llevar la guerra difusa a las aguas internacionales se plasmó con el lanzamiento de una lancha cargada de explosivos contra el petrolero francés Limburg en las costas de Arabia. El petrolero se incendió y pereció uno de los tripulantes, pero aún así no se produjo una enorme tragedia humana y ecológica por lo que pareció que era un simple aviso de Bin Laden. William Langewiesche, autor de “Mares sin ley” lanza varias preguntas al aire “¿Cuál será el siguiente objetivo? ¿un crucero con miles de inocentes turistas en el Mediterráneo? ¿un estratégico transbordador en el Canal de la Mancha o Gibraltar? ¿Un carguero en un puerto europeo?” O... ¿Un contenedor cargado de explosivos introducido en el puerto de Nueva York o Londres o Barcelona....? Los servicios secretos americanos han detectado que el Trust de la familia de Bin Laden controla no menos de 15 buques mercantes y que uno de los propósitos evidentes de éste es atentar a poco que pueda contra una gran ciudad portuaria.
Delincuencia organizada, mafias de narcotraficantes o inmigrantes, piratas y saqueadores y, finalmente, el terrorismo global son sólo alos principales peligros que acechan en los mares del mundo. Con todas estas hipótesis y certezas trabajan los servicios de vigilancia internacionales con la intención de restablecer la mínima seguridad para que discurra con normalidad el tráfico comercial y de pasajeros mundial. La marina mercante mundial está integrada por unos 86.000 buques de 100 o más toneladas de registro bruto. Más de 1,2 millón de marineros trabajan en buques de más de 100 toneladas o esperan embarcar en ellos. Se tiende claramente a contratar a gente de mar de países en desarrollo. Entre los principales países proveedores de gente de mar figuran China, la República de Corea, Indonesia -vivero de fanatismo, desigualdad y terroristas islámicos- y Filipinas. Mucha gente de mar trabaja a bordo de buques que no están matriculados en su país de origen.
La Organización Marítima Internacional (OIM) informa que sólo en el año 2005 se han registrado en la ruta Golfo Pérsico-Estrecho de Malaca no menos de 25 ataques contra buques mercantes. “Pero es que estamos perdiendo la cuenta”, declaran alarmados. “Guerras, ataques terroristas y piratería” son los tres focos en los que la legendaria aseguradora londinense Lloyd concentra sus esfuerzos. El 95 % del comercio mundial se realiza por mar. Si fallase el comercio por mar, el mercado y la bolsa mundiales se desplomarían y hundirían a la economía internacional en una crisis de enormes proporciones. Tener bajo control qué navega, quién conduce uno de los 40 mil buques que navegan cualquier día del año perdidos en alta mar , con qué identidad, camuflaje y objetivos se ha convertido desde el 11-S en una obsesión.
La piratería nació casi al mismo tiempo que la navegación y el comercio. Todo parecía indicar que para mediados del siglo XX ya se había erradicado. Pero la realidad es que la piratería no ha desaparecido. No obstante los esfuerzos de la OMI y de sus estados miembros, la piratería continúa siendo una amenaza importante para la navegación en diversas zonas del mundo. Porque: no lo olvidemos, más allá de las 12 millas -hasta donde llega nuestra vista en el horizonte un día claro...- impera el desgobierno y la “ley del Mar” -las “aguas internacionales o aguas de nadie. En una rueda de prensa dada de la Interpol, se afirmó que "hay fuertes indicios de que grupos terroristas como Al-Qaeda obtienen parte de su financiación de su connivencia con la piratería". Con todas estas sospechas, el control directo por parte de una organización terrorista global de una nave es sólo cuestión de tiempo. ¿Para cuándo la primera joint venture de la delincuencia o pitaería tradicionales con Al Qaeda?
Un puñado de senadores de extrema derecha respaldados por grupos militaristas han frenado en Estados Unidos la ratificación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, de 1982, por considerarla otro peligroso paso hacia el gobierno multilateral. La convención, finalizada en 1982 tras más de 12 años de negociaciones en que participaron tres sucesivos gobiernos estadounidenses, rige casi todas las áreas de la política oceánica, como la navegación, los vuelos, la explotación del lecho oceánico, la conservación y la investigación. La ratificación la volvería aplicable como ley nacional. Increiblemente el no ratificar esta normativa favorece a los grupos terroristas que, tal y como están las cosas, lo tienen muy, muchísimo fácil, para entrar en cualquier puerto del mundo a bordo de un pretendido buque de contenedores con armas, terroristas o, quién sabe, una cabeza nuclear...
Entrevista con Fred Halliday, profesor de la Londos School of Economics y especialista en terrorismo
“El terror global durará no menos de cien años”
-La sociedad cada vez vive más condicionada por el peligro, el riesgo, el miedo, el terror a la delincuencia, los atentados a gran escala como pequeña. La obsesión por la seguridad se ha convertido en el factor subyacente a casi todo. ¿Es el terrorismo tan nuevo, o la única novedad estriba en que durante unos años parecía que el mundo se encaminaba hacia la paz?
-El neoterrorismo es nuevo en tal que sus objetivos son novedosos, pero el terror no es nada nuevo ni mucho menos... Nunca hemos de olvidar que el terror es sólo una táctica que se rige por objetivos políticos y, quienes están detrás, los que impulsan los actos terroristas non son locos, serán crueles, pero no locos. Saben qué hacen y por qué lo hacen. Otra cosa son el suicida adoctrinado o el delincuente atraido a mafias o redes terroristas. Bin Laden, el jefe de Eta, del Ira, de los terroristas corsos o de una red de extorsionadores o secuestradores de cualquier lugar del mundo estudia sus objetivos, los escoge según un plan y sabe exactamente qué consecuencias tendrá su acción. La novedad estriba en este caso en la religión como motor, pero no en el mero terror como táctica. Claro que con la desaparición de la Urss parecía que se había acabado la confrontación como motor de la evolución, pero visto cómo es el mundo de desigual era sólo cuestión de tiempo que apareciera un nuevo “contrincante”, ¿no?
-¿Entonces, se puede colocar en el mismo saco a los diferentes tipos de terrorismos, al que busca un efecto local como el que pretende extender el pánico globalmente?
-Es una división falsa. No se puede decir que haya terrorismos diferentes, terrorismos buenos y malos. Ciertamente el fenómeno del neoterrorismo, la delincuencia global o las mafias transnacionales marcan ciertas diferencias con los objetivos políticos o económicos de los terrorismos de estar por casa, al estilo de ETA, el IRA o los antiguos terroristas palestinos de los años 70. Pero es que el terrorismo es un fenómeno que iniciamos los europeos con el terror revolucionario francés en 1792: atemorizar a la gente o un grupo de gente con tal de obtener una ventaja política. La lección la han aprendido muy bien.
-En sus escritos habla del rencor global como causa fundamental del terror global, ¿puede explicarnos a qué se refiere?
-El rencor global no es nada más que la gran angustia que provoca la tremenda desigualdad imperante en el mundo. Más allá del próspero Occidente hay un mundo, la mayor parte de la población del planeta, conviene no olvidarlo, que observa gracias a la eficiencia y difusión de los medios de comunicación y la cultura global, la gran discriminación en que subsisten los que en épocas anteriores no hubieran sido conscientes de ello. De estos centenares de millones de seres humanos, basta que hayan surgido unas ideas, unos líderes y un porcentaje suficiente de “seguidores” de los mismos para que el mundo haya entrado en una “guerra” que, siendo optimista, igual nos lleva unos cien años.
-Una de las consecuencias de la globalización y la generalización de una “cultura universal” ha sido esta constatación de las diferencias pero, ¿no se podría decir que estos fenómenos, en las manos de la gente cruel que mencionaba antes, han agravado los riesgos que sufrimos en un mundo tan complejo precisamente por valerse de las nuevas tecnologías y posibilidades de la mundiaización ?
-Sí y no. Por una parte es cierto que a mayor tecnificación y mayor universalización de las mismas, mayor posibilidad de que alguien utilice estos avances con fines terroristas. Pero no olvidemos que también el hiperpoder, Estados Unidos, ha contribuido a la carrera de armamentos y que, en cierta manera, la mayor parte de la población del mundo estamos en medio del campo de batalla de dos fundamentalismos que se retroalimentan. Estamos en medio del fuego cruzado de un terror de estado, del hiperpoder, y de un terror difuso, el de los grupos terroristas o la delincuencia organizada.
-Y por esto mismo, ¿hemos de temer, además de al mismo terrorismo, que hayamos de irnos acostumbrando a un mundo cada vez más inseguro donde, curiosamente, para darnos mayor seguridad se pretende tenerlo todo cada vez más más controlado, con la extensión por todas partes de las cámaras que nos gravan en todas partes, los controles de seguridad, el espionaje de estado, la restricción de las libertades individuales, etc...?
-Mire, en Londres, desde los atentados del Ira de hace 30 años he sido grabado de media treinta veces cada día y cada vez que vengo a Barcelona las colas en los aeropuertos y estaciones de Londres son más duraderas, exhaustivas y molestas y ahora quieren implantar un carnet de indentidad y seguramente nuestro mail, nuestras llamadas y cuentas bancarias están siendo investigadas en este momento y, aún así, en cualquier momento y lugar conseguiran su objetivo.
Y a pesar de todos estos actos, ni el Hiperpoder consigue limitar nuestro comportamiento ni los terroristas consiguen atemorizarnos del todo. Cada vez son más las personas que quieren venir a vivir a las ciudades occidentales, la economía mundial funciona y nuestro sistema de vida y valores no tiene vuelta atrás.
-Para acabar, primero fueron los aviunes el 11-S, en Madrid y Londres fueron los trenes, metros y autobuses, en Bali y el Mar Rojo, secuestros y ataques a centros turísticos, ¿El próximo ataque vendrá de la mano de un barco con un contendedor cargado de explosivos en un puerto o, como previno Tony Blair, habrá que vivir preguntándose no “si lo conseguirán sinó cuándo y cómo”?
-Es obvio que cualquier día volverá a ocurrir un ataque sorprendente y de grandes magnitudes, no hay quién pare al suicida que quiere morir matando a cuantos más mejor. Pero a medida que se extienda la intensificación de la seguridad en puertos, aeropuertos o estaciones, intentarán cualquier cosa, sea con bombas químicas, biológicas, con el agua. No sé. Y desde luego que con la política practicada por Occidente desde el 11-S sólo se ha añadido más y más leña al fuego. Ahora están entretenidos con Iraq, pero que nadie dude que esto nos llevará muchos y muchos años...
El jurista holandés Hugo Grocio estableció las bases de la legislación martíma internacional en el tratado “Mare Liberum”, una defensa de la libertad de comercio y tránsito en alta mar basada en la Ley Natural, es decir: la ley del más fuerte.
El uso de la BDC se remonta a la Segunda Guerra Mundial, y el primer boicoteo mundial a esta práctica la inició, en 1948, la Federación Internacional del Transporte (IFT), un sindicato creado en los viejos muelles de Londres en 1896 y que hoy agrupa a 137 países. Aquella batalla sindical contra la explotación de los tripulantes de conveniencia, de distinta nacionalidad de la bandera que enarbola el barco, duró un mes y se bautizó como Panlibhonco, las iniciales de Panamá, Liberia, Honduras y Colombia, los primeros países que abrieron registros para abanderar buques mercantes. Un buque con pabellón de conveniencia (PDC) es un buque que no representa el país al que pertenece y la globalización de la economía, al liberalizar los mercados de circulación de capitales, ha provocado la multiplicación del número de armadores que registran sus buques en un país extranjero. La mafia del mar, calificativo que aplican algunos capitanes consultados a la degradación que sufre el tráfico marítimo internacional, ha tocado fondo en España. Una conocida empresa de Bilbao, dedicada a buscar tripulantes baratos y poco conflictivos en los puntos más lejanos y exóticos del planeta, contrató recientemente a un grupo de pastores de Honduras. "Buscan al personal más barato posible. Están trayendo peruanos, hombres del campo y de la selva que nunca han visto el mar. Quieren personas pacíficas y no conflictivas a las que todo les parezca bien. El oficial que navegó con este grupo de pastores me dijo que eran personas sencillas, maravillosas, de un gran corazón, pero completamente inútiles para navegar", confiesa un capitán. Todos los tripulantes que navegan bajo estas banderas firman los contratos en sus países de origen, nunca donde reside el armador.
Diez años después, en 1958, la entrada de Liberia en el consejo rector de la OMI (Organización Marítima Internacional), agencia dependiente de la ONU, cuestionó la existencia de las BDC, pero EE UU, Rusia, Japón y la mayoría de países de Europa las apoyaron, y el Tribunal Internacional de La Haya falló a favor de Liberia y las consagró. Actualmente, una tercera parte de la flota mundial navega bajo estas banderas, y 29 países, algunos díficiles de encontrar en el mapa, han convertido las BDC en un formidable negocio. En España, 125 de los 328 barcos mercantes ondean estas banderas.
Jean-Yves Legouas, especialista en el sector de industrias marítimas de la Organización Internacional del Trabajo explica que “si bien los riesgos que enfrenta la gente de mar son constantes, no podemos olvidar los riesgos derivados del nuevo terrorismo y la piratería ya que los ataques contra barcos en movimiento a menudo se producen de noche, en los corredores marítimos más frecuentados y con el objetivo de dejar al pasaje a merced de los piratas o como rehenes, una vez neutralizada o, sencillamente, asesinada la tripulación". Aún así, si bien para las autoridades americanas, como ha sucedido con el tráfico aéreo, la solución pasaría por la dotación de armamento a las tripulaciones, esta federación internacional rechaza este aspecto porque “no haría más que dar inicio a una verdadera carrera de armamentos con piratas cuyos arsenales son cada vez más modernos o la utilización de empresas privadas de protección (en realidad "verdaderos mercenarios” de ética siempre muy discutible. Con todo, Legouas no se opone a la idea de patrullas contra los piratas y terroristas que vigilen los lugares estratégicos bajo los auspicios de las Naciones Unidas, una especie de "Fuerza naval de cascos azules". Respaldada por la IMB, esa propuesta lanzada originalmente por el presidente de los armadores japoneses, parece ir abriéndose paso.
Anualmente mueren 2.000 marinos en accidentes marítimos, la mayoría de los cuales ocurre en barcos que enarbolan pabellones de conveniencia. Esas personas navegan a bordo de verdaderos "sarcófagos flotantes" y miles de ellos no perciben nunca remuneración alguna. Esa lacra se completa con los hundimientos de barcos que se podrían haber evitado si se cumpliese la legislación internacional, los vertidos tóxicos que comportan desastres ecológicos y económicos de incalculables y perdurable magnitud, como los casos del Exxon Valdez, el Prestige o Erika y, cómo no, con los peligros derivados del desembarco en las aguas internacionales, nunca mejor dicho, de Al Qaeda y el llamado terrorismo global.kkkkkk
El dudoso honor de encabezar la clasificación internacional de grandes tragedias marítimas contemporáneas corresponde al barco de bandera japonesa, pero utilización filipina, “Doña Paz” que la noche del 20 de diciembre del 87, en buenas condiciones meteorológicas, colisionó con un petrolero cargado con casi 9 mil barriles de crudo. La explosión y pavoroso incendio posterior arrasaron las dos naves y perecieron nada menos que 4300 personas. Sólo se salvaron 79 pasajeros o tripulantes entre los dos navíos. En un país insular como Filipinas es frecuente que los barcos viajen con exceso de pasaje. En el Doña Paz se contabilizaban oficialmente 1518, pero como vemos viajaban un tercio más de los que admitía el barco. De hecho, en la mayoría de los hundimientos de ferrys o transbordadores acaecidos en el Tercer Mundo (pero no sólo) las causas principales son un exceso de pasaje o de carga (o de los dos) o el corrimiento de los mismos. Particularmente flagrantes son los casos del hundimiento del “Buzoka” en el Lago Victoria con 441 pasajeros en 1996, o el del Joola en Senegal que pudiendo cargar sólo 536 pasajeros, se hundió enmedio de una tempestad frente a Dakar con no menos de mil pasajeros.
Las autoridades y legislación internacionales de la OMI, Organización Marítima Internacional, se escudan en que “es inevitable que en alta mar se prolongue la caótica y desalentadora situación imperante en tierra firme de muchos países de África o Asia. Blangladesh es un lugar recurrente de este tipo de desastres, raro es el año que algún ciclón tropical o monzón no se n al fondo del mar o del delta del Ganges algún barco atestado de pasajeros. Willian Langewiesche se pregunta en “Mares sin Ley”, que si dichas sociedadesestán sumidas en el caos y la superpoblación “¿Cómo no van a estarlo sus barcos?”.
El sector naval español puso en marcha en julio de 2005 el Código denominado ISPS destinado a la protección de buques e instalaciones portuarias frente al terrorismo y a los actos ilícitos en el transporte marítimo. Se trata de establecer unas medidas de seguridad equivalentes por lo menos a las del sector aéreo e incomparablemente por encima de las que se aplican en el transporte terrestre de mercancías o de pasajeros. Pero es que además se está estudiando la posibilidad de obligar a que las naves estén dotadas de un dispositivo similar a las “cajas negras” de los aviones. En España, a raiz del hundimiento del pesquero gallego ........ la ministra de Fomento, Magadalena Alvárez decidió acelerar los estudios para obligar a que los barcos incorporen un sistema GPS "no para que el patrón sepa dónde está, sino para que nosotros (los servicios de rescate) sepamos dónde está el patrón". Esta información sería enviada a la radiobaliza, de manera que la primera vez que contacte con el satélite pueda facilitar ya información sobre la posición del buque.
Se ha puesto así en vigor el Convenio Internacional para la Protección del Buque y de las Instalaciones Portuarias, que fue adoptado por la Organización Marítima Internacional en diciembre de 2002, mediante el que se van a reforzar todas las medidas contra los ataques terroristas, el contrabando, el tráfico de armas y el de personas vinculado a redes de inmigración ilegal, entre otros actos ilícitos.
El Tenyu, un barco japonés desaparecido hace un año y medio con su carga de 7.000 toneladas de aluminio, reapareció en cuatro oportunidades con nombre y pabellón (¡de conveniencia!) diferentes. En cada una de esas oportunidades, se presentó en un puerto y expedidores apurados cayeron en la trampa de confiarles una nueva carga que, por supuesto, no llegó a destino. Para la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF), las prácticas de contratación de los pabellones de conveniencia, que dan prioridad a los costos antes que a la calidad de la tripulación, también pueden hacer que se produzcan abusos.
Estonia:
El 27 de septiembre de 1994, el Estonia partió de Tallin, navegaba por el Báltico con 989 personas a bordo. Pero nunca llegó. A las seis horas de travesía tormentosa, el barco de 15.000 toneladas envió un llamado “Mayday” de auxilio desesperado y, sólo 28 minutos más tarde, se hundió hasta el fondo del mar Báltico, llevando consigo las vidas de 852 pasajeros y tripulación. Este fue el peor desastre marítimo europeo de postguerra. Múltiples errores en las tareas de rescate e incomprensibles movimientos de la carga hicieron posible semejante desastre. Las teorías conspiradoras rodean a la historia del hundimiento, y se afirma que el Estonia estaba transportando equipamiento militar secreto al momento del accidente, cosa que explicaría porqué nunca se ha decidido reflotarlo de las poco profundas aguas del golfo de Finlandia.
La negligencia de Zeebrugge
La tarde del 6 de marzo de 1987, el barco “Herald of Free Enterprise” sólo había dejado el puerto de Zeebrugge, cuando zozobró. El agua entró por las puertas de proa para automóviles, causando el hundimiento en solamente 90 segundos, después de haber dejado el puerto. Una investigación pública sobre el desastre, puso en evidencia una serie de incompetencias a nivel corporativa y fallos en cadena que delataron que el “Herald of Free Enterprise” había dejado Zeebrugge llevando agua de más en sus tanques de lastre, y con las puertas de proa hacia la cubierta para automóviles, todavía abiertas. Dos años después del desastre, la compañía del ferry fue acusada de homicidio sin premeditación, y siete empleados individuales fueron acusados con el mismo cargo. Sin embargo, el caso se desplomó durante los procedimientos legales.
El petrolero Exxon Valdez había zarpado de la terminal petrolera Valdez en Alaska el 23 de marzo de 1989, y golpeó un arrecife en horas tempranas del 24 de marzo. Unos 11 millones de galones de petróleo fueron vertidos al agua desde el buque roto, y la superficie derramada cubrió finalmente 600 kilómetros cuadrados.Ello provocó el mayor desastre ecológico de la historia de América: perecieron unas 250.000 aves marinas y 2.800 nutrias marinas. Aunque ha habido muchos otros derrames de petróleo alrededor del mundo, el del Exxon Valdez ocurrió en aguas remotas, hogar de una fauna abundante y espectacular, y causó un daño terrible al área y, aún hoy en día, las causas son un misterio y las autoridades de EUA ponen todo tipo de impedimentos a la investigación.
Achille Lauro
El caso del Achille Lauro no sólo marcó un hito en la historia del terrorismo, sinó que sorprende que no se hable más de este suceso como ejemplo a estudiar para casos similares que consta que están en la agenda de Al Qaeda pero no sólo. El 7 de octubre de 1985 cuatro terroristas palestinos se apoderaron de este crucero con más de 500 personas durante dos días en el Mediterráneo. Uno de ellos, León Klinghoffer, un norteamericano inválido de 69 años, fue asesinado a sangre fría por los terroristas. El presidente egipcio Hosni Mubarak negoció el traslado del comando de secuestradores al Líbano, y estas conversaciones fueron captadas por la CIA, que envió los datos a la VI Flota norteamericana. En una operación sorpresa, el avión que transportaba a los secuestradores fue interceptado en el aire y obligado a aterrizar en una base estadounidense en Sicilia. Ni Mubarak ni las autoridades italianas fueron informados de la operación, que produjo un gravísimo incidente diplomático entre Italia y Estados Unidos. El gobierno italiano de Bettino Craxi cayó. El Presidente egipcio Hosni Mubarak se sintió "ofendido" por la intercepción del avión egipcio por parte de cazas norteamericanos y Ronald Reagan aumentó un punto más su popularidad.